martes, 29 de julio de 2008

Él no era nada...

…ni siquiera la sombra de un objeto sin sombra. Ni siquiera un sueño no soñado jamás por nadie. Encima, tenía otro problema: no quería darse cuenta y se empeñaba en pasear impune e impúdicamente su inexistencia. Muchos lo ignoraban, aunque él tenía la sensación de que lo observaban de reojo, tratando de disimularlo. No obstante, había otros tantos – tal vez aquellos en su misma situación – que, a pesar de todo, lo miraban directamente a los ojos y lo saludaban con un leve movimiento de cabeza y una sonrisa aunque, por supuesto, en silencio. A lo único que le costaba acostumbrarse. Al silencio que se filtraba por todas las rendijas posibles y no dejaba hueco sin invadir.
Seguía yendo a la clínica todos los días aunque, víctima según él de una injusticia sin nombre, tuviera prohibido atender. Aquellos que le habían sacado la licencia no comprendían en lo más mínimo el proyecto del que había formado parte. Un proyecto cuyo objetivo central había sido alcanzar una causa justa, superior, que llevaría a lograr el bien común. ¿Cómo él, que contaba con los medios y los conocimientos, no se iba a poner al servicio? Llegó a la conclusión de que lo condenaban por altruista.
Cuando no vagaba sin cesar por los pasillos blancos, caminaba sin rumbo por las calles, ya que a su casa no podía volver. Podía entrar si quería, pero prefería no hacerlo. Al principio pensó que era sólo cuestión de tiempo, que al menos sus hijos volverían a hablarle. Pero no pudo tolerar que ya ni siquiera pusieran un plato para él sobre la mesa.
A medida que pasaban los días, disminuía su memoria. Los recuerdos permanecían intactos hasta el momento de aquella fatídica mañana en la que se sintió un condenado por la Inquisición al que le habían colgado el sambenito. A partir de ahí eran sólo flashes. A veces ni siquiera se acordaba de lo que había hecho diez minutos antes.
El hambre y el sueño fueron poco a poco desapareciendo. Justo él, que siempre había considerado una tortura cualquier cosa que tuviera que ver con el ejercicio físico, comenzó a ser presa de una necesidad cada vez más imperiosa de vagar. Parecía alimentarse de aire, humo, ruido, frenadas, gritos, rocío, viejas y frías mugres de madrugada.
Una mañana de sol de otoño lo encontró más cansado que de costumbre. Había deambulado toda la noche sin parar y le dolían las piernas, que ya parecían no caminarle. Miró por la ventana de un bar. Una señorita leyendo, una pareja discutiendo en voz baja y un niño pidiendo. Poca gente. Ese era el lugar indicado para descansar y recuperarse. No le importó que en otros lados, donde seguramente habían reconocido su ahora famoso e impopular rostro, no lo hubieran querido servir. Volvería a intentarlo. Necesitaba con urgencia aunque más no fuera un café.
Antes de entrar, se detuvo en el puesto de diarios que estaba frente a la puerta. Leyó los titulares pero no compró nada. Hacía ya tiempo que se había quedado sin dinero. Se dio vuelta y enfrentó la puerta de vidrio del bar, que gracias al sol parecía un espejo. Que reflejaba muchas cosas. La gente que pasaba rápida por la vereda mirando las baldosas, los coches, los colectivos, el puesto de diarios… Muchas cosas… Menos lo que él necesitaba ver.
Recordó el revólver en su mano.
Se quiso morir, pero ya era tarde, aunque se negara a admitirlo.

9 comentarios:

Cameron West dijo...

muy bueno... onda sexto sentido.

Daniel de Rosario dijo...

Hola Adriana, me llego la invitación para leer su blog, prometo visitarle solo una pregunta, es entrada libre y gratuita?.

Saludos cordiales.

Daniel.

Adriana Menendez dijo...

cameron, gracias por tus comentarios, siempre tan buena onda.
beso

daniel, estamos empezando con esto... por ahora la entrada es gratis... más adelante veremos si la casa se reserva el derecho de admisión y permanencia.
gracias y beso

Godsize dijo...

Hola, muy lindo el blog.

Sobre lo que dijo Feinman hay un par de cosas que decir.
Primero, que es verdad, cualquier pelotudo tiene blog, yo tengo un blog, otros idiotas conocidos míos tienen blog, y Majul tiene blog.
Segundo, Feinman confunde soporte con género. El blog es soporte de lo que se escribe, y no debería tener influencia ni en el género ni en el estilo. Personalmente no creo en la existencia de un estilo generalizado, u obligatorio. Sí reconozco que hay ciertas tendencias propias a los bloggers en lo referente a temáticas, pero dudo que sea algo malo.

Dicho todo esto, la felicito por el blog, gracias por la invitación, y alguna vez pase por el mío, aunque ese sí es de pelotudos.

Monotributo dijo...

si si YO el gran estratega del ta te ti..el creador de las frases me rasco el higo y ahhh bueno...el depredador de maracas masitas invertidos e peteros ... el verdadero creador de la bandera y el monopatin..quien siga molestando al genio es decir YO me declarare en huelga para ver que le pasa a la humanidad toda sin mis inventos..consejo seguid adorandome para que no pare MIMOSAS e MIMOSOS

Milvecesdebo dijo...

Cómo, por qué? llegó a ser nada.
Qué camino siguió, que terrible ser el no ser.
Mil cariños

Adriana Menendez dijo...

godsize: gracias por pasar y por la felicitación; ahora mire, no se me ponga furioso pero voy a discrepar con usted, para mí ningún ebrio incompetente es un pelotudo, como dice un amigo mío, el alcohol dignifica al hombre. beso

no tengo respuestas para tus preguntas, mil veces... beso

Graciela dijo...

qué agónica existencia cuando ya no se es nada...
uno de tus mejores escritos.
besos

Adriana Menendez dijo...

gracias grace! beso