jueves, 28 de agosto de 2008

Houston, we have a problem.

Recordó la noche del día en que se enteró que los reyes eran los padres. Acurrucado en la cama, cerró los ojos bien fuerte, buscando perderse, dormir y olvidar. Borrón y cuenta nueva, decía siempre la vecina. Estaba convencido de que a la mañana siguiente todo volvería a la normalidad. Los reyes seguirían siendo reyes y los padres nada más que eso, padres. Era sólo cuestión de fuerza de voluntad. Cuarenta años después se volvía a acurrucar, pero ya conocía el resultado.

4 comentarios:

Juliana dijo...

Cuántas veces nos acurrucamos así en la vida!! Muy bueno.
Un beso

a dijo...

uy
no apruebes los comentarios dale?
yo em iba a dormir con el boletin debajo de la almoada
me despertaba y miraba los numeros a ver si habian cambiado
cariños
a

espejo dijo...

enternecido quede. che lo supe siempre, mis viejos nunca la dieron bola a la fantasia de la infancia, pero si me enseñaron a no decirselo a los otros nenes.
un abrazo

Adriana Menendez dijo...

es cierto, JULI, igual hay formas y formas de acurrucarse, ¿no? cada uno elige la que más le gusta. beso.


uy, sr. A... ya te dije que modero porque los quiero ver yo antes que nadie, nada más... beso


me gusta que te enternezcas ESPEJO. beso.