jueves, 4 de septiembre de 2008

La sombra de una duda.

Sólo cuando se hubo dado cuenta de que lo irreversible no se podía eludir, se dedicó a observar. A prestar atención, a no pestañear, a merodear, a catar palabras. La espera le resultaba agotadora. Esa guardia permanente. Pendiente de todo mínimo detalle. Tratando de descubrir a cada instante alguna pista que fuera el puntapié inicial de algo que no sabía con seguridad qué era. Terminaba el día y no pasaba nada. Un alivio. Pero, ¿y el próximo?

5 comentarios:

Juliana dijo...

Siempre me dejás con ganas de leer más!!
Me encantan tus textos.
Un beso!

Víctor Hugo dijo...

uf! .. ke desesperamza!.... y al otro día?

saludos!
VH

Adriana Menendez dijo...

y bueno, JULI, a veces salen cuentos enteros y otras veces salen estos "sueltitos"; gracias por lo que decís. beso.


¿y al otro día? y al otro día vuelta a empezar, HOMBRE IMAGINARIO, es así. saludos.

Raquel Fernández dijo...

Este texto me encantó. Paranoia y soledad, diría Charly.
Un besote.

Adriana Menendez dijo...

charly por siempre; gracias RAQUEL. beso