sábado, 4 de abril de 2009

La Emilia 12: Hasta la vista, baby.

Una de mis amigas, la que hace poco se casó y repentinamente se convirtió en el templo a la dicha doméstica y a la monogamia feliz, me sugirió que tenía que dejar de salir con chicos más chicos que yo. La verdad, no sé si me habrá querido decir de manera diplomática que me deje de hacer la pendeja o qué pero, por las dudas, le hice caso. Toda la vida fui una niña obediente, por eso estoy donde estoy… porque siempre, absolutamente siempre hice lo que mi mamá me dijo que hiciera, no sé para qué mierda pero ese es otro tema… la verdad que en cualquier momento vuelvo a terapia… Total, que empecé a salir con un señor un poco más grande que yo, nunca le pregunté la edad pero me parece que la diferencia entre él y yo la puedo inferir del hecho de que de entrada lo llamo señor. El inconciente es tan hijo de puta que te traiciona hasta cuando escribís. Divino, caballero, gran lector, los nuevos escritores japoneses los conoce todos, le gusta mucho el cine, sobre todo el iraní, en resumen, divertido como cena de fin de año de la Cámara Checoslovaca del Neumático y Asociados. La cama… corta, por cierto. Yo no sé, a lo mejor como cocina (porque hace poco hizo un curso de sushi y otro de vinos) vuelca su libido en el wok de vegetales; a veces es mejor no preguntar ciertas cosas, sobre todo para no deprimirse y terminar elucubrando nuevas teorías sociológicas sobre la decadencia del espermatozoide. Y también para evitar que te expliquen, porque si te explican, te convencen, te encariñás y no te separás más. Igual, yo estaba dispuesta a darle una oportunidad. Pero, y siempre hay un pero, el tipo ronca, y encima habla en sueños. Primera vez: quedó con un amigo en ir a tomar un café. Segunda vez: se quejó porque la película era mala. Tercera vez: se puso a cantar Vox Dei. Too much. Lo desperté con todo el cariño que surgió de mis entrañas en ese momento. ¿Por qué no le vas a preguntar qué era cuando todo era todo era el principio a la Virgen de la Caramañola, mi amor? Yo no puedo hacerlo, no rezo, porque quiero evitar la tentación de echarle la culpa de todo a Dios, ¿sabés?

7 comentarios:

Juli dijo...

Excelente! Si te nombro los guiños y detalles que me gustaron, voy a transcribir demasiado. Muy bueno! El final, fantástico...

Cómo entiendo a La Emilia! Yo tengo una amiga, compañera de salidas en mis 20, que cuando se casó repentinamente se convirtió en el templo a la dicha doméstica y a la monogamia feliz y parece haberse olvidado por comleto de su pasado. Y yo extraño a la otra!!

Qué bobas somos a veces las mujeres, no? Cuando jovencitas buscamos a los cinéfilos, los cultos, serios e intelectuales...y cuando parecemos entender de qué va la vida, queremos divertirnos, nomás! ;)

Beso!!

carmela dijo...

"vuelca su libido en el wok de vegetales"

La nueva sublimación de los occidentales que juegan a ser orientales.


Muy bueno. Como siempre.

Yahuan dijo...

Pues que digo yo que hay varios puntos a tratar, siempre los hay. Veamos, yo no soy quien claro; digo que quería decir que... ahh, sí, que ¿ese señor no leerá este blog?, ¿noo?

José Ignacio dijo...

Mal principio si necesitas llamarle con un título, en este caso "señor".
La edad no siempre es la frontera que separa estilos de vida, en tu relato no parece ser el caso.
Algunas personas carecemos de "formalidad" me refiero en las formas; tendemos a despreocuparnos del vaso y apuramos el contenido.
Malo el día en que la vida nos atrapa y nos sitúa en personas políticamente correctas.
Un saludo.

Adriana Menendez dijo...

querida JULI, un amor, como siempre. mirá, yo creo que hay mujeres que no son bobas a veces, creo que son bobas toda la vida. el resto, hacemos lo que podemos. beso enorme.


gracias, CARME; ¿no son insoportables algunos/as de los/las que pasen por arribeños el domingo a la tarde con cara de haber alcanzado la sabiduría? beso grande.


querido YAHUAN, ¿cómo estás tanto tiempo? todo el que se sienta identificado con este señor que aprenda de una buena vez lo que las mujeres sienten con respecto a él. beso.

JOSÉ IGNACIO: me gustó eso de despreocuparse por el vaso y apurar el contenido. por otra parte, y como tengo un abuelo asturiano estoy autorizada a expresarme así, me cago en lo políticamente correcto. beso.

Diego Humanista dijo...

Mal consejo, mal consejo el de tu amiga. Siempre es bueno abrevar de las fuentes de la juventud.

Adriana Menendez dijo...

pero claro, DIEGO!! te podrás imaginar que la emilia nunca más le hizo caso.