lunes, 27 de abril de 2009

Herida abierta.

Sé que los que me escuchen, no me creerán. También sé que mi locura tranquiliza a la mayoría. No importa. Así las cosas, prefiero dar testimonio. Aunque si quisiera sabría y podría callar. En definitiva, ¿alguien puede decir que jamás dijo sí cuando un no era la única respuesta? No busco excusas, sólo que me entiendan. Empiezo por contarles que la liviandad de los muertos es asombrosa. No me acuerdo de ninguno de ellos, pero los recuerdo a todos. Porque me dieron un momento perverso y, lamentablemente, irrepetible. Porque son dignos de Dios. Porque ayudaron a salvar a otros vivos. Sí, es verdad, maté. O me mandaron matar, es lo mismo. Sólo soy un débil que sigue a los que odian, nada más, aunque compre en la misma farmacia que vos.

7 comentarios:

Juli dijo...

Qué buenos textos, Adriana! Me encantan.
"También sé que mi locura tranquiliza a la mayoría"
!!!
Y ese final...Genial.
Besos!

Adriana Menendez dijo...

JULI, infinitas gracias como siempre. beso grande.

Milvecesdebo dijo...

Me mató.
Mil cariños

Adriana Menendez dijo...

muchas gracias MIL. besos.

José Ignacio dijo...

No, no puedo negarlo.
Hasta pronto

claudia dijo...

que bueno

Adriana Menendez dijo...

gracias, CLAUDIA