miércoles, 29 de abril de 2009

Silueta frágil.

Me han engañado y convertido en mi antagónico y paralelo. Yo antes bailaba, siempre bailaba. Pero se burlaron de mí. Me sumergieron en una quietud oscura, somnolienta y obscena. Ahora soy amargo, taciturno, y cuando abro la boca es sólo para atacar y pisotear todo lo que encuentro a mi paso. Traté de encontrarle la vuelta, o aunque más no fuera la curva, el desvío o el atajo. Me resultó imposible escapar de esta obligada e inevitable metamorfosis; hoy soy un monstruo que se ha devorado a sus hijos y devorará a los hijos de sus hijos. Por eso no me importa lo que me puedan decir ahora. Yo no los perdono. Porque aunque ya se hayan muerto, yo todavía no los enterré.

8 comentarios:

Juli dijo...

Qué fuerte!
(cómo estamos ultimamente, Adriana!)
"hoy soy un monstruo que se ha devorado a sus hijos y devorará a los hijos de sus hijos"
Tremendo.
Igualmente, no estoy tan segura de que convertirse en el antagónico y paralelo pueda ser realmetne obligado e inevitable...
Eso sí, nadie debería, nunca, dejar de bailar. Ni de reir...

Beso!!

José Ignacio dijo...

Nunca llegué a imaginar los motivos que llevaron al bichito aquel de la película cuya protagonista acaricia el gato fueran los que relatas.
Es una pequeña broma.
Hasta pronto

Adriana Menendez dijo...

sí, JULI, tremendo con este ritmo loco suena tremendo... así estamos; coincido en lo que decís, básicamente nadie puede obligar a nadie a convertirse en nada, pero no sé muy bien qué le pasa a este personaje, veremos... beso grande.


¡lo peor es que yo tampoco, JOSÉ!! beso.

Milvecesdebo dijo...

A veces siento que hay cosas que no podrán enterrarse jamás pero... peor es que queden fuera.
Mil cariños

espejo dijo...

estan pasando cosas menendez...pero de a poquito estoy volviendo.
vaya un abrazo

Adriana Menendez dijo...

querida MILVECES: si tan sólo supiéramos cuándo enterrarlas y cuándo dejarlas afuera!!! beso


espero que sean cosas buenas ESPEJO, y si no lo son que pasen pronto. al ritmo que pueda, pero vuelva, que se lo extraña. un abrazo enorme.

Roberto F. Díaz-Cabrera, APE dijo...

Cuando empecé a leer sentí un camino holgado, sin trabajar mucho el misterio puedes llegar al nuncio, nadie te lo dirá, si no hay una propia revisión de los hechos y el camino que aquilata; precisamente, el primer desvarío -me gusto desde la mente- me paralizó en "Pero se burlaron de mí"
-Rayo, me atrofiaste ahí.
Luego cambias la película contando en otro tiempo, otro ritmo, otra comparación, salirme del dilema y orientarme en la sensación, que es otro, muy buen carácter, de la vocación... y eso, me divierte. Respetuosamente,

Adriana Menendez dijo...

ROBERTO: respetuosamente digo, ¿que te haya atrofiado es bueno o malo? gracias por seguirme y por el comentario, un beso grande.