jueves, 6 de agosto de 2009

La Emilia 22: Just when I thought I was out...

… they pull me back in, dijo Al Pacino. Me encontré con Sandra a tomar un café. Sandra es una amiga del secundario. No sé si seríamos amigas si nos conociéramos hoy, la verdad es que mucho en común no tenemos, pero nos une el cariño de una historia, dirían en un comercial de galletitas de salvado. Ayer estaba particularmente pesada. Me contó cosas, tantas, muchas, un montón. Todas giraban, básicamente, en torno a su novio. Y al hecho de que hacía como dos semanas que no la llamaba. “Lo que pasa es que debe de estar cansado, trabaja mucho”. Que acababa de separarse y tenía miedo a un compromiso, que lo había traumado el divorcio de sus padres, que me parece que le gusto demasiado por eso no me llama. Las mismas boludeces que decimos todas cada vez que cometemos el error de tratar de analizar la conducta de los tipos y de convencernos de que hay otro motivo además del simple "no me banca más". Horas debatiendo al reverendo pedo. Qué bárrrrbaro. Cobardes de mierda, por qué no lo dicen y listo. Para qué nos dejan hablar tanto, me pregunto yo. La última vez que lo llamó, le dijo que estaba ocupado porque había venido un primo de Madrid. “Ah, no sabía que tenía parientes en España”. “No, yo tampoco”, me contestó. Terribles, los momentos en que una no sabe qué decir son terribles. La duda, siempre la duda. “¿Qué hago? ¿Lo llamo otra vez?”. “¿Cómo otra vez? ¿Ya lo llamaste?” “Obvio, y me dijo que el viernes que viene no puede, que está ocupado”. Se me terminó la duda. “Pero mandalo a la puta madre que lo parió, ¿qué es? ¿Un 0-800 que está siempre ocupado el pelotudo ese?” “No puedo, es un dulce de leche… cuando hacemos el amor… no sabés… una entrega, Emilia, una entrega…”.Pero, ¿es un tipo o un servicio de delivery, boluda?”. “Ay, Emilia, no entendés nada, no quiero estar sola”. Qué le voy a decir, si yo tampoco sé qué hacer. Federico me dejó un mensaje, después de un año. Cada tanto se va y, lo que es peor, cada tanto vuelve. Y, lo que es peor de lo peor, lo decide él. Y siempre me manda al psicólogo. Es lo que decía al principio, cuando pensé que estaba afuera, me vuelven a entrar.

4 comentarios:

CumbresBlogrrascosas dijo...

Emilia, vete tú esta vez, a ver cómo reacciona Federico... ¡Ah! y lo mandas al psicólogo.

zorgin dijo...

unas con miedo a estar solas, otros con miedo a enfretar lágrimas de despedida..., y siempre la huevada de "no sos vos ...", para salir medianamente bien librados.
es hora de que Federico se vaya a follar por un pez.

Juli dijo...

Adriana, sos genial. No sé qué mas decirte sin resultar pesada y reiterativa, cosa que detesto. Las elucubraciones de La Emilia me matan. Me divirten, me enojan, me representan...

Si habré perdido horas al pedo conjeturando esas mismas pavadas con amigas, por hombres que ni valían la saliva que gastamos!!! Es un mal de género, parece...

Beso grande!

Adriana Menendez dijo...

el tema, mi querido CUMBRES, es que no sé si emilia quiere escapar de federico.


ZORGIN: lo suyo es sublime... hacerse follar por un pez... me encantó.


gracias, JULI!!!!!! sos un encanto.