jueves, 1 de octubre de 2009

La Emilia 27: Mi mamá me mima, mi mamá me mata (y no de la risa precisamente)


Mi mamá es de esas personas que aprietan el control remoto de la tele cada vez más fuerte cuando se está quedando sin pilas. El control remoto, no ella; a ella no se le terminan nunca. No se lo puedo hacer entender. Cuando llega el momento, hay que cambiarlas. Las pilas. Y otras cosas también, pero en el fondo todos somos un poco como mamá y nos cuesta. Cuando me llamó, parecía agonizar. “Disculpame que te moleste, mi amor. No doy más, Emilita, pasá por la farmacia y comprame un calmante, hijita querida. Esta pierna me está matando”. “Mamá”, le dije con toda la paciencia que pude encontrar en el más recóndito lugar de mis ya bastante agotadas pilas, “es lógico que te duela la pierna después de todo lo que hiciste”. Aclaro que se había ido a Mendoza con el centro de jubilados y poco menos que escaló el Aconcagua. Cosa de viejos, decía mi abuela. “No, no, no es eso, seguro que es la rodilla y me voy a tener que operar, o peor, la cadera. Yo no voy a dejar que me toque cualquiera, imaginate”. “Mamá, ya estoy yendo para allá y tranquilizate que nadie te va a tocar”. Ahora que me doy cuenta yo estoy como mi mamá. La última persona que me tocó el culo fue una enfermera para darme la inyección. Bueno, pero volviendo a mami. Por supuesto que no le compré ningún medicamento, llegué a la casa y estaba sentada en el sillón mirando una telenovela. “Hola, mi amor, qué suerte que viniste, ¿me trajiste el remedio?” “No, mamá, no te voy a comprar nada sin que te vea un médico antes.” “Me vas a matar, estás cada vez más parecida a tu abuela, a la madre de tu padre, por supuesto, Dios la tenga en la gloria.” “¿Cómo tengo que tomar que me compares con la abuela?” “Bien, por supuesto, ¿cómo lo vas a tomar? No entiendo tu pregunta.” “No sé, siempre dijiste que era una yegua hincha pelotas de mierda.” “No hables así de tu abuela. ¿Ves que sos igual? Siempre hacés lo que vos querés”. “Dios te oiga”. Dos dioses en muy poco tiempo, me estoy poniendo nerviosa. Ni hablar del tema de cómo la muerte santifica, mejor lo dejo para otro día. “Bueno, a ver, mamá, ¿qué te duele?”. “Todo”. Un placer hablar con mami. “No te puede doler todo, mamá”. “¿Vos me vas a decir a mí qué es lo que me pasa? Es el colmo”. “Mejor llamo al médico”. “¿Para qué?” “¿Cómo para qué? ¿Me querés volver loca?” “No, mi amorcito, vení sentate conmigo a ver la novela, charlemos un rato y ya vas a ver cómo me voy a sentir mejor. Debo estar cansada, como me dijiste.” Mejor me siento, el matricidio tiene muy mala prensa. “Nena, estaba pensando….” Sonamos, cuando mami piensa hay quilombo en puerta. “A mí me parece que estás muy sola, hija.” “No estoy sola, mamá, lo que vos querés decir es que no tengo pareja, novio, tutor o encargado, llamalo como quieras”. “Es lo mismo”. “No, mamá, no es lo mismo”. Silencio. Pero ya sabía yo que iba a volver. Mamá siempre vuelve, es un boomerang la hija de puta. “¿Hace mucho que no lo llamás a Federico? Es tan bueno ese muchacho, tan trabajador e inteligente”. “Eso se terminó, mamá”. “Una lástima, la verdad, a mí me gustaba”. “Sí, ya sé, pero el detalle es que me tiene que gustar a mí”. “Si a vos te gusta, yo lo sé, soy tu madre, un chico tan simpático. Yo sé que te hizo sufrir, pero también sé que vos lo querés”. Casi me afloja la vieja, caí como un chorlito, por usar una frase moderna. “Hace unos días me dejó un mensaje en casa”, le conté. “¿Y no lo llamaste?” “No, la verdad que no sé qué hacer”. “Yo sí lo llamé”, dijo mami, “debe de estar por llegar en cualquier momento. Lo invité para mostrarle las fotos del viaje. No sabés lo bien que la pasamos.” Me quitó toda posibilidad de reacción. Sonó el timbre. Y sí, era él. Como dije, cuando mami piensa, quilombo en puerta.

9 comentarios:

Sombras Chinescas dijo...

Bregar con una madre es como enfrentarse a una fuerza de la naturaleza: se la puede capear mejor o peor, más nunca doblegarla.

Saludos.

zorgin dijo...

y sí, madre hay una sola...,
felizmente.

Adriana Menendez dijo...

mejor no bregar por imposibles, SOMBRAS, un abrazo.



como dice el chiste, ZORGIN, hay una sola y justo me vino a tocar a mí.

viviana dijo...

Brillante Menéndez, a la mamá de la emilia le esta faltando una amiga... y yo tengo una ideal!!!!!!, ud. sabe queridísima, de quien estoy hablando, haga las presentaciones, please!!!!!! y que vayan juntas al médico, a la farmacia....Besos

Adriana Menendez dijo...

gracias, licenciada VIVIANA, haremos todo lo posible... ya le encontraremos la vuelta. beso.

CumbresBlogrrascosas dijo...

Con las madres debería venir un bote de Valium (da igual que se lo tome ella o tú).

Besos.

Adriana Menendez dijo...

me encantó la idea, CUMBRES, beso grande

Diego Humanista dijo...

Querida Emilia, el orgasmo es un derecho humano.
Que la ultima persona que le haya tocado el culo haya sido la enfermera (y aparte de eso, se deduce que hace mucho que no pasa naranja) es grave.
Los remedios de su madre son contraproducentes, si, pero se nota que se preocupa por usted.

A lo mejor habria que establecer el servicio sexual obligatorio, como proponia no recuerdo si puig o cortazar. (No, debe ser Puig).

Vayamos a Plaza de Mayo a reclamar por nuestro derecho al orgasmo diario!!! Bueno, igual cada 3 dias también está bien, pero pidamos mucho para después negociar.

Adriana Menendez dijo...

me encantó lo de la concentración en plaza de mayo, DIEGO, hagamos una convocatoria en facebook