jueves, 29 de octubre de 2009

La Emilia 32: Puedes dejarte el sombrero puesto (y, en realidad, el resto de la ropa también)

“Decime, ¿no dijiste que estar enamorado es querer hacer feliz al otro todo el tiempo?”. “Sí”, le contestaron. “Entonces, ¿por qué no te vas a la mierda? Vas a ver lo feliz que me pongo”. Y… Vero cuando se enoja es brava. La prima se volvió al campo pero, pequeño detalle, se olvidó de decirle que se iba al muchachito con el que vivió una profunda historia de amor de tres días. Y tanto llamar a lo de Vero para saber algo de la prima, se terminó enamorando perdidamente de mi amiga. Lo conocemos poco, pero sí estamos seguras de que es enamoradizo el chico. También sabemos que pretende convertirse algún día en un intelectual porque lee todos los domingos la columna de Beatriz Sarlo en la revista Viva y porque no le gusta el fútbol y aprovecha para ir al super cuando juega Argentina porque no hay nadie. Lindo, pero chiquito, en demasiados aspectos. “Qué levante tu prima, eh.” “¿Viste? Bueno, igual convengamos en que le viene bien todo lo que se presenta.” “¿Será que es gauchita porque es del campo?” “No sé, boluda, una vez escuché que hay distintos tipos de libido, ella lo tendrá plástico, qué sé yo.” “¿Plástico? ¿Existe eso? Cagamos, yo creo que lo tengo atrofiado.” “¿Querés a la noche venir a casa a comer una pizza?” Cortamos y me quedé pensando en los distintos tipos de libido. Yo no sé si atrofiado no será mucho, pero estresado lo tengo seguro, no… tampoco, lo tengo pensador… ese es mi problema, mi libido piensa mucho y de tanto pensar se vuelve indiferente. Pobrecito, está un poco afligido en realidad. Tampoco tengo de qué quejarme, siempre me moví más o menos dentro de los carriles habituales… aunque no me vendría nada mal cruzar alguna que otra línea amarilla cada tanto. Veré que hago en el futuro. 
Total que no me voy a andar preocupando tanto por lo que va a pasar, si no, me pierdo lo que está pasando ahora, que es… nada, la puta madre. Soy una especie de película mal subtitulada, mi cerebro dice una cosa, mi boca otra y más abajo se lee algo totalmente distinto y, lo que es peor, últimamente he estado rodeada por mucho analfabeto. Mejor, me dejo de joder y me empiezo a preparar para ir a lo de Vero. Nos tomamos unas cervezas y hasta por ahí brindamos por la prima y todo. Ahijuna. 

3 comentarios:

cumbresblogrrascosas dijo...

Estás tensa, Emilia... ¡Relájate, y que aprovechen esas cervezas! Brindo con vosotras por la prima de la Vero. ¿No crees que, a veces, siendo simple, se es más feliz? ¡Salud!

Adriana Menendez dijo...

CUMBRES: la emilia te respondería que si sos simple no sos más feliz, si no que sólo sos simple. en el brindis me prendo yo también. beso.

José Ignacio dijo...

"Mi libido piensa mucho y de tanto pensar se vuelve indiferente".
¿Puede ser que a veces convenga una líbido de "cervezas en la barra" y otras la propia del estímulo?
Pensar es necesario pero en estos temas se me antoja que siempre subyace algo de locura.
Un beso