martes 10 de noviembre de 2009

Rodolfo Enrique Fogwill.

... aunque uno adscriba cada vez más a la idea de que narrar no es más que un medio de llamar la atención, soltar un aliento y escucharse. Siempre el tema es la lengua, ese órgano anfibio que suele salir del cuerpo para gustar, explorar y significar, y que en las “lenguas" latinas presta su nombre para referir al lenguaje, otra entidad que vive adentro y afuera.
Las novelas se escriben, algunas se publican, algunos llegan a leerlas y con el tiempo se las olvida. En ellas todo puede estar en juego salvo la vida humana. Fuera de la política y de la milicia, no hay imbéciles más soberbios que los escritores. (...) Nada protege a los lectores. El autor siempre consigue una entrega paciente a la ilusión de algo y una sumisa obediencia a la extorsión de lo inevitable.


del prólogo escrito por el autor para la segunda edición de su novela Vivir afuera.

1 comentarios:

José Ignacio dijo...

Muchos nos decidimos a relatar y fabular. Todos tenemos la esperanza de que alguien nos lea, un círculo intimista o más amplio. El lector tiene una ventaja: cierra las tapas y ..........se acabó.
Un abrazo