miércoles, 9 de diciembre de 2009

La Emilia 35: La última tentación.

Finalmente, acepté entrar de lleno en la modernidad y tengo mi perfil en Facebook. Debo reconocer que muchos de mi prejuicios eran infundados. Tiene su costado interesante la herramienta… Una puede contactarse con gente que tenga los mismo intereses e intercambiar información, recibís invitaciones a eventos que de otra manera no te enterarías que ocurren, a cursos, seminarios, etc. etc. Una se encuentra con gente que hace mucho no ve (que al instante de habernos reencontrado, y luego de que la euforia se diluye, una recuerde por qué mierda dejó de ver a esa persona e inmediatamente se arrepienta es otro tema, pero encontrarse nos encontramos). También te da la posibilidad de mantener un contacto más fluido con aquellas personas que una no ve tan seguido pero quiere y entonces así sabemos, por ejemplo, que tuvo un niño, que el niño tiene gases, que el primo se recibió de arquitecto y otras cosas importantes por el estilo. Ah, y también podemos disfrutar de las fotos de nuestros amigos sin necesidad de perder el tiempo en vernos. Pero, y siempre hay un pero, no puedo dejar de preguntarme… ¿qué es lo que hace que una mujer, adulta ya ella, llegue a su casa después de un día en la oficina y escriba “por fiiiiiiiinnnnnn…… un té de frutillas para miiiiiiiiiiiiiiiiiiiiií!!!!!!!!!!!!!!!”? (es fundamental la repetición de letras y de signos) ¿Por qué otra mujer piensa que puede ser importante para mí enterarme que su hijo de dos meses tiene cólicos? Y el boludo de la otra cuadra, a quien acepté porque al principio ese gigante cartel que dice IGNORAR te resulta muy incómodo, ¿cree realmente que a mí me interesa que su amigo Juancho, a quien no conozco, se puso en pedo en el casamiento de otro amigo a quien tampoco he visto en mi vida? Por otra parte, si bien ya entendí que el objetivo de tener un perfil en una red social no es contar entre mis amigos sólo a Verónica, me parece obvio que si vivís en Tanzania y sos profesor de surf no tenés mucho en común conmigo, entonces, ¿para qué carajo me mandás una invitación de amistad corazón?

“Regalos” que me han enviado en estos días:

Rosas, corazones, cervezas, tragos, mates (calentitos, lavaditos, con espumita), brindis de amistad, abrazos, árboles de navidad, dibujos animados, adornos de navidad, besos, tarjetas (de navidad, de cumpleaños, de pascuas, del día del arquero), buenas vibraciones, buenas ondas y hasta almohadas…. Juro que no entiendo. ¿Qué se supone que deba hacer? ¿Me tengo que poner contenta porque alguien en el mundo piensa en mí y como piensa en mí me manda un peluche que dice “te extraño”? Y, muy contenta no me puedo poner, porque pensará en mí pero no me conoce una mierda si no, no me mandaría un peluche. ¿Chupo el mouse mientras me hago el bocho con un daikiri de frutilla? Pregunta quasi existencial: un mate lavadito por Facebook, ¿te da tanta diarrea como uno real? Si la respuesta es sí, ¿quiere decir que el que me lo envió me está mandando sutilmente a cagar? Los demás artículos, ¿los cuelgo del arbolito de Navidad de mi mamá con computadora y todo? ¿Y si mejor se copan todos y se los meten en el orto cibernético? Si no tienen, seguro que alguien generará una aplicación para conseguirlo. Y ahí sí que voy a ser yo la que mande regalitos.

Algunas de las causas a las que me han invitado a unirme:

Florencio Varela merece tener un Aquarium como el de Miami.

Para que vuelva el muñeco Goma Goma a la televisión.

Salvemos a los mejillones de Bruselas, menospreciados por los zapallitos.

Palmiro Caballasca Presidente.

Un Gramy Latino para Vilma Palma y Vampiros.

Por la vuelta de McNamara.

Grupos que alguien supone que yo debería integrar:

Mujeres abandonadas durante el mundial.

Muerte a Larguirucho

Los que creemos que la marihuana no es una hierba inocente.

Si Cristo viviera un porro quisiera.

El Payaso Pepino era un pelotudo.

Algunos quieren que me haga fan de:

El Soldado Chamamé y su primo Margarito Tereré.

Las comedias de Darío Vítori.

La gaita como instrumento de relajación.

Peeero… La puta madre carajo, ¿cuándo, en qué momento de nuestro devenir histórico, desarrollamos esa capacidad de convertir todo, absolutamente todo, en una reverendísima pelotudez?

 

8 comentarios:

Josito Montez dijo...

Brillante, my dear.

José Ignacio dijo...

Adriana, si no recuerdo mal llegue a tu blog a través de Facebook.
Yo tenía abierto un perfil.
Nunca se me ocurrió insertar una foto personal y creo que hice bien (puedo estar equivocado).
Mis contactos eran conocidos del mundillo blog.
Alucine, como tu, ante la imposibilidad de seguir la inmensa cantidad de tonterías infantiles y grupos estrafalarios (los respeto pero no los comparto).
Flipé con personas con mensajes interesantes que debían tener todo el tiempo del mundo para colgar cuarenta pensamientos o enlaces o manifiestos al día.
Encontré más de mil quinientas personas con mi apellido ( en todo España solo trescientas personas llevamos este apellido según estadísticas). Intenté crear un grupo para conocer más sobre la procedencia de nuestro apellido común y fue un fracaso. Solo un "boludo" uruguayo me citó para conversar por videoconferencia y me largo una novela de ciencia ficción .....
Total hace unos dos meses cerré mi perfil.
Espero que tengas mas suerte.
Abrazos

zorgin dijo...

demonios!
y ahora que les digo a los que comen en la cantina?????
anyway, que un recreo es un recreo, y un estilo de vida puede convertirse en una gilipollez...
le agradezco que me recuerde por qué desaparecí de facebook :)

Adriana Menendez dijo...

muchos zenkius, mi queridísimo JOSITO. beso grande.


yo sigo teniendo mi perfil en facebook, JOSÉ, por supuesto, y lo uso para lo que me conviene y a lo no va conmigo no le doy bola y listo.


dígales lo que quiera ZORGIN!! by the way, esa cantina es maravillosa. beso.

José Ignacio dijo...

Coincido contigo en que una herramienta hay que saber utilizarla y que no es de sabio dejarla en el olvido. Seguro que mi decisión no es la correcta y que mi problema sea personal por no saber establecer una conversación enriquecedora y común entre varias personas interesadas en revitalizar esta costumbre que está cayendo en desuso.
Gracias por tu comunicación.
Buen fin de semana.

Anónimo dijo...

Adriana,
Hacía tiempo que no me reía tanto delante de un ordenador... solo faltó la foto de la ejecutiva tomando su yogggguuuuuurrr de frambuesaaaaaaaaa...!!
Yo la verdad es que los días tontos me rio un montón comentando aquí y allá a la gente... y lo que responden!!
Sigue así.

Anónimo dijo...

Adriana,
Hacía tiempo que no me reía tanto delante del ordenador, ni siquiera hizo falta lafoto para ver a la ejecutiva con su te de frutillaaaaaaaaasss guachiiiii...!!
Pero tiene sus cosas buenas, en los días tontos comentas por ahí y te ries un montón.. y hasta aparece gente interesante y divertida como tú.
Javier... de fb!!

Adriana Menendez dijo...

lo que uno puede llegar a comentar y lo que te pueden llegar a responder es fenomenal, querido JAVIER ANÓNIMO, me alegro que te hayas reído y muchas gracias por lo de interesante y divertida. ahora te dejo porque me voy a tomar un té de frutillaaaaaaaaaaa..... beso grande.