miércoles, 23 de diciembre de 2009

La Emilia 36: Nooooche de paaaaz, nooooche de amoooorrrrr....

¿Noche de amor? Espero que se me aparezca el niño Jesús en alguna de sus formas porque la verdad es que hace rato que no le veo la cara a su padre. Que quede claro, no soy una maniática sexual, pero al ritmo que vengo, creo que un panda debe de tener más sexo que yo. Bueno, el tema es que a partir de mediados de diciembre a todo el mundo le agarra el apuro. “Nos tenemos que ver antes de fin de año, che”, repiten y repiten. Ahora, yo me pregunto, ¿por qué tengo que ir a tomar algo con alguien que la última vez que vi fue para el brindis de fin de año del año pasado? A mí me encanta festejar, soy re jodona cuando quiero, pero con mis amigos. Y encima mi mamá, que es molesta de por sí durante todo el año, se pone particular y especialmente rompe pelotas a esta altura. “¿Dónde vas a pasar las Fiestas, Emilita?” Juro que hasta puedo escuchar la letra mayúscula de Fiestas, que asociada a la palabra Emilita hace que me agarre una urticaria interna en mi occipital derecho. “No sé, mamá”. “¿Cómo no sé? ¿No vas a estar conmigo?”. “Y si ya das por sentado que voy a estar con vos para qué me preguntás”. “Bueno, es una forma de decir”. Mi mamá está repleta de formas de decir. “Pensé invitar para Nochebuena a la tía Roberta”. “Roberta no es mi tía, mamá, es tu amiga”. “Siempre la llamaste así”.  “No le digo tía desde que tenía cinco años, mamá, y debo recordarte que vos me decías todo el tiempo, ahí viene la tía Roberta, ¿cómo la iba a llamar? Cuando me enteré que no era tu hermana me traumé tanto como cuando me enteré que Papá Noel no existía”. “Lo de siempre, con vos no se puede hablar”. “Y entonces, ¿por qué no mantenemos un respetuoso silencio?”. “Después la llamo y le pregunto qué va a hacer y de paso le digo que la invite también a Josefina”. 

Evidentemente, me espera una noche de jolgorio. El tema de conversación favorito de Roberta es cómo hacer una mayonesa casera sin que se te corte y Josefina es de las que tienen un Cristo colgado en la cabecera de la cama con una ramita de olivo seca. Le voy a preguntar a Vero, qué hace, si quiere venir o si aunque sea nos vemos después de las doce. Es decir, a las doce y cinco.

8 comentarios:

José Ignacio dijo...

Cuando aún mis padres estaban entre los vivos celebrábamos juntos los días clasificados como "políticamente correctos".
En mi niñez recuerdo que en casa de mis abuelos siempre se colaba alguna "tía Marcela, la "Paca", Merceditas" eran de casa pero no tenía ni pajarera idea de donde salían.
Besos que pegaban sellos rojos en las mejillas, estrujones y pellizcos, toda una época.
¿Sabes? ahora, pasados los años y tragados los personajes por un agujero negro que los ha transportado a otros mundos los hecho a faltar.
Hasta pronto

oasisltda dijo...

espero todo resulte emiliaaa

Adriana Menendez dijo...

¿ quién no ha sufrido la típica frase de mamá “saludá a la tía", JOSÉ IGNACIO? y uno, de niño, ve a esos personajes terriblemente maquillados que se te acercan con cierto pánico. Y ellas te dicen “pero qué grande estás!!" aunque ya tengas 25 años. Y también es verdad que con los años una los recuerda con cariño. beso y felices fiestas.


gracias, OASISLTDA!! lo mejor para vos también. beso.

zorgin dijo...

cómo mahonesa?
no eran flancitos???!!

Adriana Menendez dijo...

también, ZORGIN, y a veces budín de pan o cómo hacer una mayonesa de ave bien completa

Adriana Menendez dijo...

ah, y me olvidé del vithel tonné

pablo dijo...

Gonzalo Martínez con 30 años saludó como tía Magdalena a la señora que limpiaba durante 25 en casa de otra tía, ésta genéticamente cierta.
La Emilia también será tía Emilia cuando crezca, ya verás.

Adriana Menendez dijo...

los martínez siempre fueron muy raros, PABLO, por eso.