miércoles, 29 de abril de 2009

Silueta frágil.

Me han engañado y convertido en mi antagónico y paralelo. Yo antes bailaba, siempre bailaba. Pero se burlaron de mí. Me sumergieron en una quietud oscura, somnolienta y obscena. Ahora soy amargo, taciturno, y cuando abro la boca es sólo para atacar y pisotear todo lo que encuentro a mi paso. Traté de encontrarle la vuelta, o aunque más no fuera la curva, el desvío o el atajo. Me resultó imposible escapar de esta obligada e inevitable metamorfosis; hoy soy un monstruo que se ha devorado a sus hijos y devorará a los hijos de sus hijos. Por eso no me importa lo que me puedan decir ahora. Yo no los perdono. Porque aunque ya se hayan muerto, yo todavía no los enterré.

lunes, 27 de abril de 2009

Herida abierta.

Sé que los que me escuchen, no me creerán. También sé que mi locura tranquiliza a la mayoría. No importa. Así las cosas, prefiero dar testimonio. Aunque si quisiera sabría y podría callar. En definitiva, ¿alguien puede decir que jamás dijo sí cuando un no era la única respuesta? No busco excusas, sólo que me entiendan. Empiezo por contarles que la liviandad de los muertos es asombrosa. No me acuerdo de ninguno de ellos, pero los recuerdo a todos. Porque me dieron un momento perverso y, lamentablemente, irrepetible. Porque son dignos de Dios. Porque ayudaron a salvar a otros vivos. Sí, es verdad, maté. O me mandaron matar, es lo mismo. Sólo soy un débil que sigue a los que odian, nada más, aunque compre en la misma farmacia que vos.

martes, 21 de abril de 2009

La cita.

Ningún “tercero en discordia”. Simplemente el fin. Al amor hay que protegerlo, dice la madre. No se puede proteger lo que no existe, piensa ella. Hoy se encuentra con él a la tarde. Otra vez después de mucho tiempo. No sabe para qué llama. No quiere adelantarle nada. Por las dudas, decide ir. Necesita con urgencia un par de zapatos. No encuentra los adecuados. Sale del shopping con un vestido y una camisa que no usará. Ni hoy ni nunca. Le quedan grandes y mal. Se le hace tarde. Termina yendo con la misma ropa que está desde la mañana. Entra al bar. Es oscuro. Ella no va más a ese tipo de lugares. Ya no le gustan. Ya no es ella una loca oscuridad despeinada. Cuando le cuente, no lo va a poder creer. Tanto te insistí, va a decir él. Lo único que le queda de aquella época es la nostalgia. Se zambulle en la cartera buscando el encendedor y no lo encuentra. Se acuerda que ya no fuma. Espera. Decide esperar sólo unos minutos más. Lo ve venir. Está cambiado. Tiene el pelo largo. Y un cigarrillo en la boca. Se levanta y se va. Para qué…

jueves, 16 de abril de 2009

La Emilia 15: Padre, ¿por qué me has abandonado? II

Yo durante doce años fui a un colegio de curas, es verdad, pero también es verdad que no se me nota ni el bautismo. Mi amiga, la recién separada con la que pasé un fin de semana de jolgorio viendo El Rey León 3 siete veces, insiste en que no tengo que ser, y juro por el dios en el que no creo que cito textualmente, “tan atea”. Yo le explico que no soy atea, que soy agnóstica a lo que ella me responde que es lo mismo. Siempre fue de simplificar las cosas. “¿Y cómo hago para hacer agnóstica por la mitad, eh eh??” Estábamos en el medio de esa ridícula discusión sin sentido, tipo doce de la noche, con CSI de fondo, en pijamas y pantuflas, tomando Baileys y comiendo un serenito cada una (el delivery de helado parece que fuera de temporada no funciona, hijos de puta) cuando llamó una amiga de mi amiga, a la que, para evitar confusiones llamaré Hermenegilda, la que dijo que como estaba por la zona al otro día nos vendría a visitar. Ese es un punto que nunca jamás en la vida entenderé, ¿cómo una amiga de una puede tener otra amiga que es tan distinta a lo que es una? Es un misterio de la naturaleza. Herme es el tipo de mujer que jamás tiene nada de qué quejarse. Yo no sé cómo hace para soportar tanta felicidad. Es cornuda y lo sabe y, como es de público conocimiento, la cornuda consciente es una cornuda de raza. Es una cornuda como con pedigree. A Herme por otro lado se le nota que, como decía mi tía abuela, hace mucho que no le ve la cara a dios. La verdad, seamos sinceras, si yo fuera dios tampoco me dejaría ver la cara por Herme. ¿Ves? Yo, si se la viera más seguido, por ahí dejaría de ser un poquito agnóstica. Mirá por dónde casi casi me vengo a convertir… Total que al otro día nos vino a visitar Herme nomás. Yo me alejé (todo lo que pude, era un dos ambientes), tuve la intención de dejarlas solas para que charlaran de sus cosas. Me tiré en el sillón a leer. Pero Herme es integradora, no me quería dejar afuera. ¿Qué estás leyendo? El libro del Horóscopo Chino. Ay, ¿Y qué sos Emilia? Serpiente. Ay, que feo. No contesté. Ay, ¿Y vos creés en esas cosas? (Se ve que tanta felicidad le termina causando dolor) Un poco. (Que conste que yo siempre trato de que no se me salte la cadena). Y ¿por qué creés en esas supersticiones? Porque prefiero creer en éstas y no en que un señor bajó del cielo y nació de una mujer que nunca fue penetrada. Creo que no me entendió, porque insistió. Ay, ¿y no creés en ningún santo? Yo soy devota de San Expedito. Yo cada vez que puedo, le prendo una vela a San Poronguito pero últimamente no me está escuchando mucho. Ay, vos insistile, que a la larga siempre te escuchan. Qué sé yo, como dice mi amiga Verónica, hay gente rara. Amén.

miércoles, 15 de abril de 2009

Escritora serial.



Kala, joven editorial mejicana con sede en Monterrey , ha inventado una nueva categoría: los ESCRITORES SERIALES, y ellos los definen como aquellos que escriben: "Narrativa. Relatos urbanos, cotidianos, frescos, agudos, interesantes e incluso venenosos, como el escorpión de nuestro logotipo”. Total que, me han fichado para su 13va. edición digital y allí estoy entre otros escritores de América Latina y de España que les recomiendo conocer. Un honor y unas gracias enormes a la gente de Kala y en especial a Damián Carrillo.

domingo, 12 de abril de 2009

La Emilia 14: Padre, ¿por qué me has abandonado?


PCA (Programa Chino Auténtico): que una amiga recién separada te pida que la acompañes a la costa a pasar la semana santa con su hija de cinco años, aceptes, tardes el jueves siete horas en hacer trescientos cincuenta kilómetros, viernes y sábado veas El Rey León 3 unas veinte veces y el domingo te levanten a las siete y media de la mañana “total la nena ya se despertó y así evitamos toda la gente que vuelve porque la entrada a la ciudad va a ser un caos”. Por la Santa Poronga de Barrabás, Batman, we´re in the oven (es decir, estamos en el horno). Como dice un amigo, ampliaremos, pero hoy no porque estoy cansada…

miércoles, 8 de abril de 2009

La Emilia 13: I see dead people.

Cuando lo desperté, el señor que roncaba y hablaba y cantaba a mi lado, se enojó. Se levantó, me miró profundamente a los ojos e, imitando la voz de Alberto de Mendoza, me dijo:
-Sos un iceberg.
-Sí, y vos sos el Titanic, macho, te hundiste. Perdoná, pero te mandaste la gran Di Caprio, mi amor.
Por supuesto que se fue.
A la noche, mi amiga Verónica y yo teníamos una fiesta de cumpleaños de una ex compañera del secundario, a la que hacía poco habíamos vuelto a ver en unas de esas famosas reuniones de ex alumnos reencontrados por medio de alguna también famosa red social. Porque ahora parece que está muy de moda andar buscando gente por el cyber espacio todo el tiempo y, obviamente, reencontrarse con todos aquellos seres que una en la adolescencia no soportaba, razón por la cual nunca más los volviste a ver en tu vida. Como no queríamos ir, le compramos un par de chinelas y, a la tarde, cuando sabíamos que estaba en el trabajo, se las dejamos al portero del edificio. A lo mejor, con el tiempo aprendió a entender sutilezas y el año que viene no nos invita.
Me alegra mucho tener una amiga con quien sacar a pasear la brutalidad con un cierto grado de desparpajo y desnudez, sobre todo después de pasar tanto frío.

sábado, 4 de abril de 2009

La Emilia 12: Hasta la vista, baby.

Una de mis amigas, la que hace poco se casó y repentinamente se convirtió en el templo a la dicha doméstica y a la monogamia feliz, me sugirió que tenía que dejar de salir con chicos más chicos que yo. La verdad, no sé si me habrá querido decir de manera diplomática que me deje de hacer la pendeja o qué pero, por las dudas, le hice caso. Toda la vida fui una niña obediente, por eso estoy donde estoy… porque siempre, absolutamente siempre hice lo que mi mamá me dijo que hiciera, no sé para qué mierda pero ese es otro tema… la verdad que en cualquier momento vuelvo a terapia… Total, que empecé a salir con un señor un poco más grande que yo, nunca le pregunté la edad pero me parece que la diferencia entre él y yo la puedo inferir del hecho de que de entrada lo llamo señor. El inconciente es tan hijo de puta que te traiciona hasta cuando escribís. Divino, caballero, gran lector, los nuevos escritores japoneses los conoce todos, le gusta mucho el cine, sobre todo el iraní, en resumen, divertido como cena de fin de año de la Cámara Checoslovaca del Neumático y Asociados. La cama… corta, por cierto. Yo no sé, a lo mejor como cocina (porque hace poco hizo un curso de sushi y otro de vinos) vuelca su libido en el wok de vegetales; a veces es mejor no preguntar ciertas cosas, sobre todo para no deprimirse y terminar elucubrando nuevas teorías sociológicas sobre la decadencia del espermatozoide. Y también para evitar que te expliquen, porque si te explican, te convencen, te encariñás y no te separás más. Igual, yo estaba dispuesta a darle una oportunidad. Pero, y siempre hay un pero, el tipo ronca, y encima habla en sueños. Primera vez: quedó con un amigo en ir a tomar un café. Segunda vez: se quejó porque la película era mala. Tercera vez: se puso a cantar Vox Dei. Too much. Lo desperté con todo el cariño que surgió de mis entrañas en ese momento. ¿Por qué no le vas a preguntar qué era cuando todo era todo era el principio a la Virgen de la Caramañola, mi amor? Yo no puedo hacerlo, no rezo, porque quiero evitar la tentación de echarle la culpa de todo a Dios, ¿sabés?