viernes, 29 de mayo de 2009

Códigos.

Siempre esperando, tanto que ya no sabía qué. Cansada de pretender que no le importaba, se envió un ramo de flores con una tarjeta que decía “Te amo”. Se lo agradeció de una manera descomunal. Él, como en ese momento no quería que le contestaran, no preguntó. Sólo dijo: “Por favor, mi cielo, es lo menos que te merecés”. Ella entonces se llamó a silencio y decidió volver a perderse en la cotidianeidad del trapo rejilla y la lavandina. A la noche hicieron el amor, aunque era lunes.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Imagen detenida.

Una deliciosa bocanada. Un terrible dolor en el pecho. Un relámpago que nadie ve. Un agujero que se abre en el cuerpo.
…debo tratar de no perder la línea, que nadie pueda después decir que te abandonaste a la neurosis… aunque te vaya muy bien y tengas mucha plata, si nadie habla de vos, no sirve, sos un fracasado… esto es lo mismo… concentrate que va a salir todo bien…
Un último pensamiento boludo.

sábado, 9 de mayo de 2009

El cartero llamó sólo una vez (y fue más que suficiente)

Cuando vio el sobre sin remitente nuevamente en su casa, le resultó difícil reprimir una sonrisa. El domingo anterior, con mucha paciencia, había recortado las letras de la revista y formado la frase “Tu marido te engaña. Una amiga”. No quería hacer demasiado daño, sólo buscaba una excusa para sacárselo de encima. Lo abrió casualmente, como quien espera encontrarse con la última oferta de teléfonos celulares. Poco a poco se le fue transformando la cara. Hasta empalideció.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó el marido, que tomaba mate, ignorante. Estás blanca como un papel.
- Nada, nada, creo que me bajó la presión. Mejor me tiro un rato a descansar.
Calló. Una vez más.
Tampoco se animó a tirar el papel que decía: “Tu marido te mete los cuernos, querida, avivate de una buena vez”.