
sábado 30 de mayo de 2009
viernes 29 de mayo de 2009
Códigos.
Siempre esperando, tanto que ya no sabía qué. Cansada de pretender que no le importaba, se envió un ramo de flores con una tarjeta que decía “Te amo”. Se lo agradeció de una manera descomunal. Él, como en ese momento no quería que le contestaran, no preguntó. Sólo dijo: “Por favor, mi cielo, es lo menos que te merecés”. Ella entonces se llamó a silencio y decidió volver a perderse en la cotidianeidad del trapo rejilla y la lavandina. A la noche hicieron el amor, aunque era lunes.jueves 28 de mayo de 2009
miércoles 27 de mayo de 2009
Imagen detenida.
Una deliciosa bocanada. Un terrible dolor en el pecho. Un relámpago que nadie ve. Un agujero que se abre en el cuerpo. …debo tratar de no perder la línea, que nadie pueda después decir que te abandonaste a la neurosis… aunque te vaya muy bien y tengas mucha plata, si nadie habla de vos, no sirve, sos un fracasado… esto es lo mismo… concentrate que va a salir todo bien…
Un último pensamiento boludo.
viernes 15 de mayo de 2009
Sueños rotos.
Se despierta con la boca seca y perturbada. Va a la cocina para servirse un vaso de agua y así borrar la cara sin rostro, el sabor amargo y la certeza de no poder nunca alcanzar algo que está tan cerca. El agua es inútil; ya lo dice el refrán: la realidad supera ampliamente a las pesadillas. Sólo quiere entonces poder vender sus recuerdos al mejor postor y con ese dinero comprar ingenuidades nuevas. Volver a pensar en la posibilidad de que haya buenos y malos. Se queda en el sillón del living, mirando una película que no entiende.sábado 9 de mayo de 2009
El cartero llamó sólo una vez (y fue más que suficiente)
Cuando vio el sobre sin remitente nuevamente en su casa, le resultó difícil reprimir una sonrisa. El domingo anterior, con mucha paciencia, había recortado las letras de la revista y formado la frase “Tu marido te engaña. Una amiga”. No quería hacer demasiado daño, sólo buscaba una excusa para sacárselo de encima. Lo abrió casualmente, como quien espera encontrarse con la última oferta de teléfonos celulares. Poco a poco se le fue transformando la cara. Hasta empalideció.- ¿Qué te pasa? – le preguntó el marido, que tomaba mate, ignorante. Estás blanca como un papel.
- Nada, nada, creo que me bajó la presión. Mejor me tiro un rato a descansar.
Calló. Una vez más.
Tampoco se animó a tirar el papel que decía: “Tu marido te mete los cuernos, querida, avivate de una buena vez”.
miércoles 6 de mayo de 2009
El umbral.
Manuela otra vez al borde del umbral: hacia afuera, todo seguía igual; hacia adentro, sólo había diferencias. Incapaz de seguir haciendo malabares, con las llaves en la mano y un puñado de billetes en el bolsillo, caminaba. Sola. Endiablada. Se le mezclaron los recuerdos con los olvidos, dud
ó de todo y de todos. Buscó justificativos, no los encontró. Repasó secretos difíciles, mesas de silencio, flores engañadas y lágrimas oscuras. Se dio cuenta de que no quería seguir peleando contra fantasmas que nunca la abandonarían. Sin saber cómo, llegó al principio. A la puerta de su casa. Entró y sin cambiarse, le dijo:
-¿Sabés una cosa?, casi me convenzo de que estoy loca, por poco llego a pensar que era mejor morirme. Pero no, mejor, pensándolo bien, andate a la puta madre que te parió.
Dio media vuelta y salió tan dignamente como nunca se había atrevido a entrar. Y eso sí era cruzar el umbral.
ó de todo y de todos. Buscó justificativos, no los encontró. Repasó secretos difíciles, mesas de silencio, flores engañadas y lágrimas oscuras. Se dio cuenta de que no quería seguir peleando contra fantasmas que nunca la abandonarían. Sin saber cómo, llegó al principio. A la puerta de su casa. Entró y sin cambiarse, le dijo:-¿Sabés una cosa?, casi me convenzo de que estoy loca, por poco llego a pensar que era mejor morirme. Pero no, mejor, pensándolo bien, andate a la puta madre que te parió.
Dio media vuelta y salió tan dignamente como nunca se había atrevido a entrar. Y eso sí era cruzar el umbral.
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