lunes, 22 de marzo de 2010

La Emilia 42: Mujer soltera busca (fantasmas abstenerse)

La culpa de todo la tiene Julia Roberts y esas películas de mierda que hace. Pero por qué no venís a trabajar acá a Plaza Constitución a ver si baja George Soros a rescatarte, que te tiró. O la otra, Demi Moore, dale que te dale con la cerámica, la pelotuda que nos hace llorar porque sigue enamorada de un fantasma; esa sí que no necesita terapia, necesita que Freud resucite directamente… y hablando del austríaco, cómo nos arruinó la vida este tipo, antes de que inventara todo lo que inventó, la humanidad vivía más feliz, todos estábamos más contentos, boludos en nuestra ignorancia, pero contentos al fin, en cambio ahora pensamos y pensamos y nos vamos al útero de mamá todo el tiempo, y deshuesamos pollo sin parar… bueno pero de él me encargo otro día… O Meg Ryan, la peor, debe de ser la única mujer en el mundo que conquista hombres caminando como un pato, si yo salgo así por la calle se me ríe en la cara hasta Pedrito Rico, en cambio de ella se enamora Tom Hanks, que encima es millonario, todo por mail, a mí lo único que me llega por mail últimamente son propagandas de viagra o “enlarge your penis”…. Nos han hecho creer que todo es posible si hay amor. Y, sobre todo, les han hecho creer a los tipos que nos mojamos con sólo mirarlos. Nos han hecho creer cada boludez, la verdad. La cuestión es que estaba yo tan aburrida que acepté la invitación para ir al cine y después a comer (muy americano el chico) de un amigo de un primo de Vero que había visto una vez en un cumpleaños de su vecina. Error, obviamente. Dos horas antes de salir a su encuentro me llamó por teléfono para preguntarme si me daba lo mismo ir a su casa, que él era un muy buen cocinero, que me quería homenajear con un plato especial, y que tenía una película maravillosa para ver. ¿Cómo negarme? Diciendo no, pelotuda, ya te pasó muchas veces que has caído en lugares francamente indeseables, todo por no saber “cómo negarte”. Yo no sé si esto es grave, pero a veces me hablo y me contesto como si fuéramos dos personas, no sé si debo preocuparme… Bueno, total que fui. No fue más que entrar y arrepentirme. Al tipo le encanta cocinar, mientras cortaba los tomates tuve que escuchar las anécdotas de cómo la abuela le había pasado los secretos de la receta del pomodoro al uso nostro, y escucharlo y escucharlo, y escucharlo, cómo hablaba el hijo de puta. Es de esos tipos que tienen una explicación para todo, hasta para el origen de la frase ñam fi fruli fali fru. Finalmente, nos sentamos a comer (en definitiva, unos fideos con salsa de tomate) con música de Juana Molina de fondo. Me habló de su mamá, de su papá, ambos arquitectos, y de su hermana la profesora de yoga y de cómo Hermann Hesse le cambió la adolescencia. Cuando me mostró la película que tenía para ver, me dije, “y bueno, Emilia, ya estás jugada”, era coreana; y sí, algún cineasta en Corea debe de haber, yo la verdad no lo conozco.
A los postres (algo que no sé muy bien qué era pero que tenía sésamo arriba) se levantó para cambiar la música. “¿Querés escuchar algo en especial?”, me preguntó. “Seguro que tenés algo de Drexler”, le contesté. “Pero, por supuesto, qué bueno que te guste, ¿cómo te diste cuenta que a mí también?” “No hace falta ser gallina para saber si un huevo está podrido, mi amor”, le contesté en un ataque de romanticismo furioso. “No sé si por tu tono estás siendo irónica o simplemente guaranga, no hablás en toda la noche, me tengo que esforzar para llevar adelante una conversación interesante y de golpe decís una cosa así. Francamente, Emilia, no sé qué pensar”. “Pero no pensés nada, y ya que te gusta cocinar, ¿por qué no te hacés amigo de Chichita de Erquiaga y se van juntos a la Fiesta Nacional de la Masa Vienesa? Chau, bombón, que te diviertas con los chinitos”. Me levanté y me fui. No era un mal chico, pero tenía muchas plantas, hasta un ficus. Me parece que voy a volver, a terapia digo.

6 comentarios:

zorgin dijo...

Ud lo que tiene que trabajar en terapia es a aprender a negarse, sin que le importe un carajo lo que el otro/a opine, que para eso es terapia, para cagarnos en el resto pero sin culpa.
y después se compra un ficus y si se le seca le importa un soberano cuerno!

Adriana Menendez dijo...

¿así que para eso era terapia, ZORGIN? me parece que voy a empezar yo también, entonces.

Diego Humanista dijo...

Que interesante historia la de Emilia. :-) No se si el 42 es su edad, o el relato nro 42. (todo por no seguir leyendo el blog y enterarme, para poder comentar ya-ya).
Bueno, imaginando que es una serie (porque vi la nota en españa), ¿Se pueden pedir por historias? (ejemplo: como se encontró Emilia a una compañera de colegio que habia sido "exitosa" en la vida)

Adriana Menendez dijo...

mi querido DIEGO HUMANISTA y ansioso, ya sé que ya te enteraste que 42 no es la edad de la emilia.
explicame un poquito más qué es lo que querés de la emilia, ¿querés saber más sobre ella? ¿querés hacerle sugerencias?
¿dónde viste la nota?
beso grande

Diego Humanista dijo...

La nota la vi en la revista de españa que dejaste en un post cercano a este (no tuve que cambiar de pagina para verlo).
Primero leeré toda la serie de Emilia, y luego veré qué pregunto. Saludos!

Adriana Menendez dijo...

esperaré sus preguntas, entonces, DIEGO. beso