miércoles, 21 de abril de 2010

Apariencias equivocadas.


Juro que lo adoro, ya no puedo vivir sin este amor prohibido, desgarrado. La primera vez que estuvimos juntos sentí que tocaba el cielo con las manos, que nada ni nadie me importaba. Sólo él. A jugársela, pensé. Pero no, no pude. Por un lado, los prejuicios, que siempre están primero. Por el otro, mis eternas contradicciones. Lo que quiero ser y lo que soy. Lo que quiero, a secas, y lo que detesto. Quiero estar con él, detesto no poder hacerlo. Tanto lo detesto que a veces me confundo y creo que lo empiezo a detestar a él. Pero después recapacito y me doy cuenta de que él también es víctima de todas esas obligaciones morales que nos atan y que no hemos elegido. A veces, creo que podría llegar al suicidio, incluso a la muerte, por exceso de amor. Hay noches que lo llamo por teléfono a la casa sólo para escuchar un “no, número equivocado”, pero no me importa, en esos momentos me alcanza. Pero no me alcanza los fines de semana, cuando ni siquiera podemos cruzar miradas cómplices en los pasillos del instituto. Odio los fines de semana, dos interminables días con sus noches con mi interminable mujer y los interminables de mis hijos y yo sin poder ayudarlo a él en su ingreso al secundario.

2 comentarios:

Locopepe dijo...

IMPRESIONES

1- Desearía imaginar porque primero pienso bien y después vemos, que hablaría de un hijo de un matrimonio o pareja anterior. Y ahí si digo dale pelotudo, pone los guevos sobre la mesa y hacete cargo.


2- Si viene de culo la taba(diría un gaucho)
Obvio no le recomendaría a Iturralde, debe denunciar si sabe que se comete un delito, el juramento hipocrático no lo exime del compromiso legal.

Le recomendaría al chabón este que pida turno con La Gloria, que de placares sabe mucho, aunque casi seguro lo caga a trompadas y le dice que deje al pendejo tranquilo que por algo así el Bambino V. fue en cana y otro famoso, el cura hijo de puta (el de los niños primero) aun esta pagando fortunas para no estar entre rejas.


Ojala sea el de mi primer impresión, porque soy un boludo que (todavía) cree en la gente.

Locopepe ( a la hora de su almuerzo)

Adriana Menendez dijo...

no siempre la primera impresión es lo que cuenta, lamentablemente LOCO.