jueves, 29 de abril de 2010

John.

“Cierta gente convierte sus pasiones más en una actuación que en una aventura. Al parecer, no se enamoran ni hacen amistades, sino que representan con hombres, mujeres, niños y perros un bullicioso drama para el que estaban predestinados desde el momento de su nacimiento. Esto es especialmente notable en aquellos cuya teatralidad está limitada por la pobreza de su gama emocional. Su torpe actuación desvía nuestra atención hacia la obra. La que hace de ingenua es demasiado vieja, lo mismo que la primera actriz. El perro no es de la raza apropiada, los muebles no hacen juego, el vestuario es andrajoso, y cuando en la obra se sirve café, parece que no hay nada en la cafetera. Pero el drama prosigue con tanto terror y piedad como en las escenografías más magníficas."


del relato La cómoda, de John Cheever.

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