lunes, 26 de abril de 2010

La Emilia 49: Suena el teléfono...

A veces me pregunto por qué hacemos tantas estupideces, y la respuesta es obvia, porque somos estúpidas. ¿Por qué hablo en plural? Asumite, Emilita, asumite, es el primer paso. ¿Hacia dónde? Ni San Ceferino lo sabe. Espero que no sea a la mismísima mierda. Por lo pronto y para evitar eso me voy a lo de Vero. Apenas entro a su casa, suena el timbre. Es la vecina, que viene a devolverle no sé qué que Vero le prestó. Y entra, por supuesto. Es tan rubia que hace daño. Se instala en el sillón como si su presencia fuera indispensable y empieza a hablar y a contarnos de su vida, algo que a mí me interesa tanto como la estadística de enfermos cardiovasculares de Camerún. No sé, se debe creer Farrah Fawcett Majors y querrá formar los Ángeles de Charlie con Vero y conmigo, qué sé yo. A mal puerto…, decía mi viejo. Encima le suena el celular todo el tiempo y, como si esto fuera poco, el ringtone es una canción de Arjona. La neurótica habla y se ríe a los gritos. “Ay, discúlpenme, lo que pasa es que en la agencia estamos lanzando un producto nuevo que parece que va a tener mucho éxito.” “Qué suerte,” dice Vero, que debe de haber tomado clases con Eugenia de Chicoff y nunca me lo contó. “¿Y de qué se trata?” Para qué. Empieza a contar no sé qué mierda de un cruce a los Andes. Cuando termina, me mira y me pregunta, “¿A vos no te gusta el turismo de aventura?” “No, la verdad es que no me seduce la idea de viajar para la mierda y comer para el ojete.” Vero larga la carcajada y ahí me doy cuenta de que si hizo el curso por suerte, reprobó. Y la vecina se da cuenta de que nunca vamos a formar ni el trío Los Panchos y se marcha.
Vero me mira con cara de “por qué hiciste esa boludez”, algo ya le había adelantado por teléfono antes de ir. “La culpa de todo la tiene el hijo de puta de Iturralde, ¿sabés lo que me dijo?, que no tengo que tener asignaturas pendientes, a vos te parece, a mí sola me toca un fanático de José Sacristán. Me llega decir que solos en la madrugada no estamos solos y lo mando a la concha de su hermana…” “Bueno, pensándolo bien, no esta mal enfrentarse a los problemas, cerrar círculos, Emilia.” “Pero, Vero, cerrar círculos… dejate de joder… pero por qué Iturralde no cierra el culo, mejor” “No es eso para lo que vas”. Y para qué voy, me pregunto yo, para que me convenza de hacer estupideces y le deje un estúpido mensaje a Federico en el contestador diciéndole que lo tengo que ver. Y sí, para eso. La puta madre carajo.

3 comentarios:

zorgin dijo...

la próxima vez, mire a iturralde con cara de acelga

locopepe dijo...

•La Vero (gamba a fullll, gomia dendenserio de la Emy),

•el Iturralde (locologo aparentemente Lacaniano) y presumo un sistémico de aquellos,

•y el Federico ( en estado de chabon desterrado transitoriamente),

•mas la vecina rubia tarada, bronceada, que me dice porque te pelaste?(letra de señor Lucas Prodan) eds posible le fuera a devolver un pedacito de cerebro que no sabria como usar, juaaa

Que lindo mejunje Emyyy, (juaaa) .

Es mi hora de almuerzo dominguero en el laburo y se me despatarra el tuper were con el morfi de tanto reirme.

Gracias Negry

Locopepe un chabon agradecido

Adriana Menendez dijo...

me alegra que te hayas reído, querido LOCO!! eso sí, juntá el desparramo que hiciste, no vaya a ser cosa que alguien se resbale con una lechuga y/o cáscara de banana! beso gramde