miércoles, 7 de abril de 2010

Non e possibile.

De golpe lo vio tan joven que se asustó. Juan, arquitecto, eterno bronceado, casado desde los treinta años, un hijo de ocho. Él, Jorge, casado desde los veinte con su novia del secundario, cinco hijos, panza y un taller mecánico. Cuarenta años de amistad, jardín de infantes, primario y secundario juntos. Millones de anécdotas, de confidencias, de secretos. Fútbol, autos, minas, amistad de las de antes decía él, de las de fierro. Esa noche, antes de que comenzara el clásico, su hija mayor, diecinueve años, se acerca con un problema de la facultad que no puede resolver.

“¿Me ayudás, tío?”, le pregunta a Juan. “Por supuesto”. Jorge no puede, no quiere, pero no lo puede evitar. “Nena, no jodas que está por empezar el partido”. “¡Pero papá!” “Papá nada, vía vía”. “Mirá que no es ninguna molestia”, acota Juan, con una sonrisa universitaria que Jorge conoce demasiado bien. “Si le das bola no te la sacás más de encima, yo sé lo que te digo… Che, ¿a quién pusieron de cinco al final?”

2 comentarios:

zorgin dijo...

nop, lolita no es 19, pero el padre cuida a toda edad.

Adriana Menendez dijo...

oviusli, ZORGIN, es sólo sub veinte.