lunes, 10 de mayo de 2010

La Emilia 53: And here´s to you...

El marido de Luisiana, ese monumento al joven empresario exitoso, lindo, y bruto como un arado, que lo último que leyó debe de haber sido El Quijote en el secundario y ni siquiera porque seguro que se consiguió una versión abreviada, porque así es, el típico ejemplar que después de leer Foucault for dummies te convence de que es licenciado en filosofía, no sé cómo hace; bueno, me fui al carajo, total que se fue de viaje de negocios a Nueva York, nunca le toca Alaska, qué lástima… y, como cada vez que él no está, ella quiere “aprovechar” y salir con sus amigas, es decir con Vero y conmigo. Qué cosa, un día de estos la mando a aprovechar su tiempo tejiendo carpetitas crochet, ya se lo dije, qué se piensa que nosotras estamos siempre disponibles, está bien que así sea porque la mayoría de los viernes no tenemos un pedo a la vela que hacer pero ese es otro tema, pero bueno, cada uno hace lo que puede. Lo que no sabe ella qué hacer es con los cinco pibes que tiene, sobre todo si la empleada que trabaja en su casa justo ese día tuvo un ataque de caspa y se tomó el piróscafo, por ser moderna. La mamá de Luisiana es tan… tan… cómo decirlo, tan así es, que ella cuando necesita una ayuda de este estilo prefiere llamar a la suegra… ya he dicho todo. Las suegras, dios algún día las lleve a todas a su gloria, son un espécimen extraño. Ésta es la típica que está siempre que la necesites, con el sólo objetivo de tener el derecho a pasarte la factura con IVA discriminado a pagar en cómodas cuotas mensuales hasta el 2025. “Nos vamos, Nora, muchas gracias”. “Ay, por favor, Luisianita, gracias hacen los monos, yo me quedo con mucho gusto con los chicos. Andá, andá y disfrutá vos con tus amigas que yo total ya había dicho que no iba a la fiesta en el centro de jubilados porque me imaginé que tenía que venir a cuidarlos, es lo que pasa siempre que mi bebé se va de viaje”. Con razoooón, era un bebé, debe de ser por eso que cada tanto busca a alguien que le ponga talquito en las bolas, pensé pero, obviamente, me callé. Porque cuando dice esas cosas, es el preciso instante en que una duda entre mandarla a la mismísima y cagarse la salida o sonreír. Y Luisiana le sonríe, qué va a hacer. Antes de cerrar la puerta escuchamos, “Vamos, chicos, que hoy cocina la abuela y van a comer bien”. Es para inyectarle cicuta por vía endovenosa.

Apenas nos sentamos en el restaurante, llama el señor de los anillos, por supuesto, la mamá le avisó y él, que es un encanto, quería mandarnos saludos, y de paso pidió hablar con Vero por no sé qué boludez. Desconfiado de mierda. Qué boludo, ¿qué se piensa?, ¿que Luisiana necesita que esté a 10.000 kilómetros de distancia para meterle los cuernos?, por favor… Sólo necesita que lo esté durante un año seguido, si es más buena que el Quáker, y lo bien que le vendría tener una emoción fuerte, al marido le vendría bien, sobre todo, para que… no sé para qué, creo que ya dejé en claro que no lo soporto más. Me estoy yendo de tema, como siempre. Total que, después nos fuimos a tomar algo a uno de esos lugares donde todo el mundo va a charlar y no puede porque la música está muy alta. Así somos. En realidad, fuimos ahí porque Vero insistía en que iban muchos muchachos y que yo necesito uno. Es verdad que lo necesito, pero que mis amigas me lo recuerden a cada rato me tiene un poquito alérgica.

Cuando ya tenía mi tercer daiquiri encima escucho “¿Cómo estás, Emilia, tanto tiempo!” Me doy vuelta… un ex alumno mío, lindo chico, joven, con un poquito de cara de haber dejado estacionado el skate en la puerta, en realidad… pero lindo, prolijito… Palabra va, palabra viene cuando quise acordar las otras dos se habían ido. Y me tuve que quedar con el chico lindo, sólo le di mi teléfono, por ahora… veremos, a lo mejor todavía le puedo enseñar algo.

3 comentarios:

Nicolàs y Graciela dijo...

Muy bueno. En el pròximo capìtulo me gustarìa saber còmo le fue a la Emilia con su ex alumno.... si es que le fue.

CumbresBlogrrascosas dijo...

Es lo que tienen los daiquiris, Emilia, que te dan ganas de "enseñar", jajajaaa...

Adriana, el fotograma ¿el de "El graduado"? Es que no veo las caras, pero por lo que cuenta la Emilia, no debo andar muy errado...

Beso.

Adriana Menendez dijo...

le fue, le fue, graciela, ya te enterarás. beso


los daiquiris son así, CUMBRES, tómalos o déjalos... y sí, es la piernita de la señora robinson. beso grande.