lunes, 12 de julio de 2010

La Emilia 67: De cómo Harry terminó demasiado limpio.

Todos somos bisexuales, decía el protagonista de El otro lado de la cama, una de las frases más sabias que he escuchado en mucho tiempo. Sin embargo, no quiero hablar de sexo. O, mejor dicho, del acto sexual en sí. A ver, convengamos en que, sea cual sea nuestra opción, hay características típicamente femeninas y otras típicamente masculinas. Yo me pregunto, ¿no podríamos haber encontrado algún punto medio entre el famoso por qué no se van a cargar bolsas al puerto que irónicamente vociferaba mi papá y el usar crema de contorno de labios? Chicos, queríamos tener igualdad de condiciones no competir por las medias siliconadas. Muestran sus sentimientos, cortan cordones umbilicales, lloran con Pocahontas y demandan atención cual vecina en batón con ruleros… Tienen crisis existenciales, de identidad y hasta de nervios. La histeria es nuestra, carajo mierda. Vas a comer afuera, por ejemplo, vos pedís un buen y ecuménico bife de chorizo y ellos una ensalada con agua mineral. Al final, una al lado de ellos termina pareciéndose a Clint Eastwood. Y sos afortunada si no tenés que escuchar frasecitas como, necesito encontrarme conmigo mismo, pero por qué no se compran una Filcar y se dejan de joder. Nos tocó la época de los hombres sensibles. Sensibles a qué sería una buena pregunta. Porque, por otro lado… bué, mejor el otro lado lo dejo para otro día. ¿O será que en un punto nosotras hemos incorporado demasiadas características masculinas? Qué sé yo, me perdí, una vez más y van…
Todo esto surge porque el otro día Sandra tenía que comprarle un regalo a su marido, concubino, novio, pareja, tutor o encargado, porque era el cumpleaños (yo le sugerí que le compre un neumático, después de todo él a ella le regaló una yoghurtera, pero ese es otro tema, cada mono sabe de qué árbol se cuelga dice el refrán) y pensó en obsequiarle algo de perfumería y me pidió que la acompañe, porque, como conocí a Fer en su casa, de repente le agarró una especie de amistad profunda que espero que la suelte pronto porque ya no me la banco más. Me estoy yendo, again, ¿por qué será que no puedo pensar en una sola cosa por vez? Madonna Santa, Iturralde dice que no me preocupe, lo que no entiende es que yo no preocupo, me canso de perderme entre mis neuronas, nada más. Bué, volviendo, es evidente que me quedé en la década del 50. Cuando pienso en perfumería para hombres, recuerdo a mi papá y no se me ocurre otra cosa que espuma de afeitar, brocha, loción para después de afeitar, desodorante. Error. Yo digo, dale, comprate una crema si querés, ¿pero es necesario que uses un lip filler? Por favor, casi ni yo sé qué es. ¿Cómo un tipo va a usar una crema reafirmante para el abdomen? ¿Dónde quedó el orgullo de mostrar una buena panza cervecera? Total que Sandra prefirió regalarle un cupón para dos sesiones de thermage tcp (vaya una a saber qué carajo es eso) más dos de hydrodermoabrasión profunda (supongo que le limpiarán la cara con una especie de hidrolavadora, no sé). Apenas llegué a casa lo llamé. “Ya mismo me decís qué productos hay en tu baño”. “Hola, mi amor, ¿cómo estás? Yo bien, gracias…” “¿Podemos dejar el mi amor para otro momento que esto es importante? ¿Qué productos, Fer?” “Hay papel higiénico, un desodorante de ambientes,….” “No, no, de perfumería, corazón”. “No me acuerdo”. “¿Cómo que no te acordás lo que tenés en el baño?” “¿Por qué no venís y nos sacamos la duda juntos?” “Ok, salgo para allá”. Mirá se lo me iba a perder.

4 comentarios:

yastoiaqui dijo...

No creo demasiado en las igualdades, sino en las posibilidades de cada un@. Si la naturaleza nos hizo diferentes seria para poder complementarnos, y cada uno, aportar algo al común. Lo único e indispensable es aceptar que lo que aporta el otro u otra es válido, creo que eso es bastante para poder convivir. En lo de las cremas...te doy la razón, no me gustan. Pero en lo de la "barriga Cervecera", no¡¡¡¡¡¡, no me gusta, me parece ridicula y "prominente", ja ja ja . .........Por cierto.......encontrasteis...todas las cremas del baño'.....ji ji ji. Un saludo

Adriana Menendez dijo...

yo opino lo mismo que vos, YASTOIAQUI, en lo de la panza también, pero parece que La Emilia prefiere que tengan una buena panza antes de que usen crema hidratante! beso.

Guillermo E. Coulter dijo...

En un acto de imbecilidad avanzado mi cuñada me dijo días pasados posando su mirada en una foto que me sacó la adorable de mi hija: “tenés patas de gallo” y yo en un revés a lo Federer – del que luego me arrepentí rezando varios capítulos de “El narcisismo” de Freud – le contesté: _Sí pero tengo 5 años menos que vos!!!!! Esa noche mi pareja oliendo la jugada y cagándose de risa, escondió todas sus cremas caras, las del baño y las de cajones varios. Yo le juré que nunca haría la pelotudez de usarle esas grasosas porquerías con las que en ritual obsecuencia se embarduna noche, tras noche, bueno, al menos delante de ella.

Besos no grasos para vos y la Emilia

Guillermo

Adriana Menendez dijo...

¡qué tema las cuñadas y los cuñados, querido GUILLERMO! la emilia a la tuya le hubiera respondido algo así como “prefiero tener patas de gallo y no patas chuecas como vos". y si querés usar alguna crema, dale, pero nunca se las saques a tu mujer, es un lugar del que no se vuelve. beso grande.