lunes, 6 de septiembre de 2010

La Emilia 79: Demasiada novedad para un solo frente.

Le tiré, como quien diría, sólo el titular por teléfono. Quince minutos después, tocaba el timbre de casa. “No dormí en toda la noche, necesito una siesta”, dije. “No te preocupes, te espero”, contestó. Cuando abrí los ojos, estaba al lado de la cama. No son muchas las personas que se pueden conectar con el otro así nomás, sin preguntas, sin pretender dar respuestas donde no las hay, sin más, sin menos. Ahí estaba, esperándome, como había prometido. No me falla nunca. “¿Estás un poquito mejor?” “Qué sé yo, Vero.” “Llamó varias veces mientras dormías.” “Que se vaya a la reputísima y recalcada concha que lo parió.” “Por supuesto.” Dos minutos de silencio. “¿Querés que te haga un té?” Qué manía que tenemos las minas a veces, pensamos que con una puta infusión se soluciona todo. “¿Me lo hacés con estricnina?” “Para vos es el té, no para él”. “Entonces no quiero.” “¿Miramos una peli?” “Dale.” Por suerte enganchamos en la tele El mundo según Wayne. Perfecta. La mesita ratona quedó plagada de restos de papas fritas, pochoclos, maníes, chocolates y botellas de cerveza. “¿Sabés que encima de todo se me escapó el gato?” “¡¿El negro?! No te puedo creer, ¿cómo?” “No sé… me piyó una manada de elefantes a mí, ¿sabés cómo lo voy a extrañar? Era mi compañero, lo encontré de casualidad, ¿te acordás? No entiendo por qué se fue”. Y casi casi me pongo a llorar. “¿Me vas a contar qué pasó, Emilia?”
“¿Te acordás que hace un par de meses se encontró con la ex?” “Sí.” “¿Y que nunca me quiso contar de qué hablaron?” “Sí.” “¿Sabés por qué?, porque no hablaron, cogieron.” “Eso es de re libro, Emu, figura en el índice de las Obras completas de Freud. No le des mucha importancia, no creo que haya pareja que no se separe que no vuelva a coger alguna vez, acordate que a mí me pasó lo mismo. Lo desubicado es que el pelotudo te lo cuente, ¿con qué necesidad? Ya me lo imagino, le agarró la culpa y…” “Está embarazada.” “Ojalá se le pudra la poronga al forro ese.” Y… por algo es mi amiga.

No hay comentarios: