lunes, 20 de septiembre de 2010

La Emilia 80: La fuerza del cariño (o el cariño a la fuerza)

Lo peor de una ruptura es la comunicación de la misma, sobre todo con mi historial antropológico. Y más que sobre todo, si una se acaba de separar del chico encantador y buen mozo del que se enamoran todas las abuelas del barrio. Porque con un hijo de puta termina cualquiera, es fácil. Pero con el solapado nieto de una gran recalcada, no. Y como en algún lugar del fondo me importa tres carajos lo que piensen, no explico y dejo que me miren con esa cara de vaca atada y piensen “también… con ese carácter”. Que piensen lo que quieran, cuando el bonito adorable y perfecto aparezca con un chupete en la mano derecha y restos de vómito lácteo en el hombro izquierdo, todos se tendrán que meter la lengua en el orto. Y yo los voy a mirar con una mirada que también implique otra cosa. Porque me lo voy a cruzar, me lo quiero cruzar cuando esté cambiando pañales, disfrutando de su paternidad e imposibilitado de relajar ese rictus de felicidad en su rostro. Como si todo esto fuera poco, a modo de oferta para el bolsillo de la dama y la cartera del caballero, mi mamá me llamó para que fuéramos a almorzar. Me olvidé que no le había contado nada. Chán chán, qué momento. “Voy a ir sola mamá.” “¿Por qué?, ¿qué le pasa a Fernandito?, ¿tiene que hacer algo?, seguro que tiene que trabajar.” “No, mamá, con Fernando se terminó todo.” “Pero cómo puede ser hija, este chico era un encanto, ¿qué le hiciste?” Un primor, Mami, siempre pensando lo mejor de mí. Como atravieso una etapa en la que estoy tratando de llevarme mejor con mi progenitora, cosa que no logro, porque para hacerlo tendría que comerme una úlcera del tamaño de la Amazonia soportable únicamente si me conecto por vía endovenosa directamente a la ubre de una vaca, y yo leche no tomo, y con la perspectiva que tengo no voy a tomar por mucho tiempo, uy me fui al carajo, el tema es que tratar trato… entonces, le expliqué todo de una manera formal y civilizada, lo único que me faltaba era ponerle a Vox Dei cantando ‘Todo concluye al fin’ de fondo. Pero Mami es lo más parecido a un martillo neumático. “Mirá, Emilita, dame todas las excusas que quieras, siempre es lo mismo con vos.” “Gracias por el apoyo, mamá.” “No te hagas la irónica conmigo que te conozco bien, ¿en qué querés que te apoye?, ¿en ver cómo dejás que se te escurra la vida? Fijate en Nancy, por ejemplo, tiene tu edad y ya tiene dos hijos. Hay un punto en la vida en que hay que aprender a ser un poquito más tolerante, si seguís así te vas a quedar sola, hija.” Nancy es la hija de doña Nora, la vecina de toda la vida de mi mamá, una chica para quien la máxima expresión de locura y/o aventura es comprarse un repasador distinto todas las semanas y lo peor es que cuando te lo cuenta termina diciendo siempre “yo soy unaaa…”, mordiéndose el labio inferior y poniendo cara de pícara, o de lo que ella considera que es una chica pícara, imayin ol de pipol. “Y siempre hay un punto en la conversación en que te tengo que mandar a la mierda, mamá. ¿Qué se me escurra la vida? Haceme el favor de seguir leyendo a Julia Prilutsky Farni y no me hinchés más las pelotas.” Y le corté. Sanseacabó. Dos horas después la llamé. No sé qué botón se te activa cuando mandás a la mierda a tu madre que si no reculás no podés seguir viviendo. Por suerte no estaba, es más fácil hablar con el contestador. “Hoy no tengo ganas, mamá, pero si querés mañana voy a almorzar.” Más que suficiente. Prendí la tele y me dormí en el sillón. Un rato después, me despertó el timbre. Quién carajo se atreve a venir sin avisar. Qué costumbre de mierda.

Quién podía ser, Mami, la campeona en no respetar espacios. Entra, se sienta. “Mirá, hablé con Verónica y me contó todo lo que había pasado… Entonces, pasé por la veterinaria de la vuelta de casa y justo tenían esto.” Abre el bolso y saca un perfecto, magnífico, soberbio, fenomenal, sublime, deslumbrante, divino gatito siamés, encantador de veras. “A este cuidalo, no vaya a ser cosa que también se te escape, mirá que me salió muy caro.” Y… es Mami… y nunca dejará de serlo.

2 comentarios:

Dr dijo...

maravillosa :), vamos que un poco de compañía siempre viene bien ...

Adriana Menendez dijo...

gracias, DR!