martes, 23 de noviembre de 2010

Ausencias y algo más.


Abre pesadamente los ojos. Más pesadillas que de costumbre. Apaga el despertador y, sin ganas, se da una ducha rápida. Mientras el agua corre no puede dejar de mirar hacia arriba con miedo a que algo extraño le caiga encima. “Debo de haber soñado algo así y no me acuerdo”. Desayuna un café y una aspirina, y trata de arrancar. La oficina, insoportable. Las medias le aprietan las rodillas, la pollera la cintura y el cuello de la polera la ahoga. Quiere llenarse la cabeza con las frases sueltas que va escuchando a su alrededor. Es inútil, hay cercos que no cierran nada. Toda la tarde buscando y buscando sin saber qué. Conviviendo con una violencia casi inconciente; contra el cadete, contra la computadora, contra el mismo muchacho amable que todos los días les trae el café. Cuando ve el número que la está llamando, mira el calendario, reconoce la fecha y entiende. Atiende el celular, aunque no quiera escucharla. Saludo de rigor. “Parece mentira, hija, ya hace un año. No sabés cómo lo extraño. A él y a vos”. “Yo no, y llamame Mariana, por favor. Es muy loco que justamente vos pienses que hay algo que parece mentira cuando todo lo es.” “¿Alguna vez lo vas a perdonar?” “Seguís sin hacerte cargo de nada. Esto ya no tiene que ver con el perdón, disculpame”.
Cuelga, saca el portarretrato que tiene en un cajón del escritorio y llora cada lágrima que un año antes no salió. Por las mentiras, por la vida robada, por las cachetadas, por la sospecha confirmada, por los años sin hablarse, por la sonrisa estúpida que se le dibujó en la cara cuando le dieron la noticia, por el silencio, por el tiempo perdido, y por cien motivos más. Los malos siguen siendo malos después de muertos, lo sabe, pero aún así es el que la crió. Y sigue llorando, ahora porque le da bronca llorar.

2 comentarios:

Christopher Membreño Téllez dijo...

Tremendo Adriana. Saludos.

Adriana Menendez dijo...

gracias, CHRISTOPHER. beso.