domingo, 5 de diciembre de 2010

La Emilia 90: Bless my ass.

Ya todos saben del amor que me inunda los intestinos cuando recibo cadenas de mails. A esta altura del año, son todavía más insoportables, si es que eso es posible. Acabo de recibir una que dice: “Buenas Nuevas! (no sé por qué este encabezamiento ya me malpredispone) Una bendición viene hacia ti (que siga de largo nomás) en forma de mejor trabajo (no me gusta trabajar, me quiero ganar el loto y dedicarme a mi deporte favorito 'rasquing the cachuch'), una casa (con mi depto me arreglo), un casamiento (andá a la puta que te parió), un bebe (andá a la puta que te parió 2) y libertad económica (algo totalmente incompatible con los últimos dos ítems). Sólo envía este correo a veinte personas (ni en pedo) y confía en Dios” (¿cómo voy a confiar en alguien que dicen que todo lo ve? Chismoso de mierda). O sea, de buenas nuevas, un carajo. Y lo corona una palomita que vuela con un ramito de algo verde en el pico. Lo primero que me viene a la mente es asesinar a la palomita. No son bichos de mi devoción. Creo que tiene mucha mejor prensa que la cucaracha cuando en realidad son muchísimo más sucias, tienen piojos, traen más enfermedades y encima te cagan el balcón. ¿Nunca a nadie se le ocurre enviar bendiciones que traigan chongos y daikiris?

3 comentarios:

Javier F. Noya dijo...

Tu reflexión es muy sabia y muy cierta! Si hubiera cadenas de ese tipo sí que las pasaría! Cambiaría chongos por otras especies, eso sí, y si al daikiri le podemos agregar alguna ginebrita mejor...Besos, muy buen texto, me he reído mucho!

Christopher Membreño Téllez dijo...

Tremenda la Emilia, tremenda Adriana.

Saludos.

Adriana Menendez dijo...

gracias, JAVIER, me gusta que te hayas reido. y una legui tambien seria bienvenida.


gracias, CHRISTOPHER, beso