lunes, 20 de diciembre de 2010

La Emilia 92: American Beauty and The Beast.

Llegamos y, después de pasar por el check in más largo de la historia, nos ubicamos en dos habitaciones. Yo, en un instante de ilusión, di por sentado que una era para nosotras y la otra para los niños. Pero, como si dormían todos juntos nos echaban, a una fue Luisiana con los varones y a la otra yo con las dulces niñas. Que se llevan bárbaro, por supuesto. La de doce no puede parar de decirle estúpida a la de nueve todo el tiempo. Un encanto. Abrí el frigobar. Sólo agua mineral. Mickey Mouse no toma whisky. Cuando empezaron a pelearse por la cantidad de cajones que le correspondía a cada una, recordando a Jean Piaget, les dije “Salgo un rato. Si cuando vuelvo no está toda la ropa ordenada, se las tiro a la mierda y van a tener que ir a ver al Pato Donald con el culo al aire”. Mi organismo, a falta de algo más fuerte, gritaba desesperadamente por una dosis de nicotina. Salí a la puerta y prendí un cigarrillo. Pero me olvidé que estábamos en el país donde te cuidan la salud. Después te dan de desayuno panceta frita con aceite de búfalo bizco pero ya se harán cargo del colesterol en otro momento. Se me acercó un negro fortachón que trabajaba en el hotel (sí, dije negro, denuncienmé a la ONU) que, como diría un amigo español, tenía menos pelo que el coño de una muñeca (por no decirle pelado del orto y que ya la denuncia pase al Tribunal de La Haya) y, con un tono tan amable que invitaba a darle una flor de trompada y dejarlo escupiendo chocolate por dos horas, me dice que si quería fumar me tenía que acercar a un ‘smoking point’. “Pero si estoy afuera”, le contesté con una lógica irrefutable. Lógica que evidentemente el tipo se pasó por el quinto forro de sus testículos achicharrados. Con la simpatía que me caracteriza lo mandé a la reputísima madre que lo parió y caminé hasta el bendito ‘smoking point’ a juntarme con otros parias. Lo peor es que los que pasan te miran como con asquito. Incluso una mina, grande ya, blanca en canas, pedazo de pelotuda con las orejitas de Minnie en la cabeza, tuvo el tupé de pasar por mi lado y con su mejor cara de abuela buena de Disney decirme “No deberías fumar, te hace mal”. “Y vos no deberías dejar la medicación, vieja ridícula”, le contesté. Así empezaron cinco días inolvidables. Perseguimos muñecos hasta el hartazgo para pedirle autógrafos y sacarnos fotos con ellos, tomamos la merienda con princesas felices, nos mareamos hasta el vómito en las montañas rusa (todavía estoy preguntándome por qué carajo le dicen rusas), asistimos al espectáculo de La Bella y la Bestia, vimos monos, gorilas y jirafas, casi me trompeo con Mini y le destrozo su vestido a lunares porque después de treinta minutos de cola la muy yegua se fue y no nos firmó un carajo (y al otro día tuvimos que hacer otra media hora), nos persiguió un yeti, fuimos en una nave espacial a Marte, almorzamos al lado de una Torre Eiffel de veinte metros de altura, no pude lograr entenderme con la china que vendía hot dogs y le puso ketchup a mi pancho nomás, volamos en la alfombra de Aladín, nos desplomamos trece pisos en un ascensor, vimos toneladas de películas en tresdé, nos sacamos fotos con Jack Sparrow, subimos a la calesita del príncipe Encantador, volvimos a volar con Dumbo, me dormí mirando Toy Story en cuatrodé (como si con tres no fuera más que suficiente), Pinocho nos sirvió una pizzas asquerosas, testeamos un auto de carrera, Stitch me quiso abrazar y como le di un codazo en el estómago se reprimió, bajamos por una rápidos y se me mojaron hasta los calzones, me persiguió Tigger porque parece que lo caliento más que Winnie the Pooh, visitamos la casa de Minie, la cocina de Minnie, la habitación de Minnie, el living de Minnie y el baño de Minnie, Mickey salió hasta del inodoro cada vez que levantábamos la tapa para saludarnos, muchos desfiles, mucho espíritu navideño y muchas otras maravillas por el estilo.

En resumen, vivimos tanta magia junta que terminé deseando que alguien por favor descongelara a Walt para vaciarle una 38 en la cabeza. Decir que la última noche, estaba en la puerta del hotel el mismo negro fortachón que no me había dejado fumar el primer día y, tratando de practicar su castellano, me dijo “Si quieres puedes venir a fumar a mi cuarto”. Y fui y fumé y me fumaron de lo lindo. Y bué algún tipo de resarcimiento tenía que tener.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

La Emi: Argentinien truchex for export in the fak country.

El loco leía las peripecias de la Emi en Yankilandia y no paraba de reírse, “no podes, negry, no podes” pensaba,
no podes, pedazo de sudaca andar boludiando por Disney arrastrando pendejos ajenos y casi seguro con un Spanglish que ni ellos ni nosotros entendemos, onda “Heyyyy Mister Kiosker, un Malboro please and Zenkiu, como en las pelis recontra mal traducidas como si fueran para estupidos o si los indios norteamericanos hubieran hablado así, al margen que no eran indios porque son americanos y no Hindúes, otra de esas boludeces que no se entiende de donde corchos salieron, o porque le decían a las películas (“Dobladas al español”) si no estaban dobladas, el celuloide se dobla, la película no, a lo sumo degeneraban el dialecto(que no era un idioma) que es otro tema, huff me voy por las ramas, jaaa.

Conclusión 1-
El locopepe presume que si bien a la Emi le copaba un viaje a Yankilandia y aun sabiendo que tendría que bancarse 5 pendex malcriados del orto, en el fondo, allá muy en el fondo soñaba con cumplir la fantasía femenina argentina(acá no hay negros, no somos racistas pero por las dudas los dejamos cuidando las casa en las pestes de la fiebre amarilla de los comienzos de la patria y no se salvo ni uno y pa transarse un uruguayo o un brazuca no da, son casi de acá y es casi lo mismo que un boludo argento) de manducarse un Grone de esos grandotes y que te habla raro en el oído y te parte contra la pared sin kitarte la ropa, y con una baranda a “me abandono el Rexona” y un amigazo como un bate de béisbol y sin lubricarte nada, así nomás, en seco y a lo guacho(como en las películas pedorras).

Conclusión 2-
La Emi anduvo de cuasi niñera, pero en EEUU (que no es poca cosa),
boludio a lo pavote por un país que de culto, democrático y amigable no tiene un carajo, pero obtuvo el resarcimiento intimo que sabe será la oscura envidia de las amigas en una ronda de café del Tortoni de la Avenida de Mayo esperando a que una orquesta típica arranque con Mi buenos Aires queridoooooo.
Eso si, para fumar, tambien afuera, algun pelado suelto hay, aunque de grone no tenga nada y el espacio publico nos chupe un guevo.

El quilombo del resumen de la tarjeta de crédito en dólares queda para otro día.

Locopepe 21/12/2010 viya luro baires

Adriana Menendez dijo...

mi querido LOCOPEPE: me encanta cómo empezás hablando de la emilia y terminás en el tortoni habiendo pasado por indios, celuloides, dialectos, xenofobia, fiebres, amigazos y la hermandad latinoamericana toda. tu poder de link es alucinante. con respecto a la emilia, te explico: el idioma es uno de los pocos problemas que no tiene porque es profesora de inglés, ella sueña con cumplir sus fantasías en el frente y no en el fondo, y a las personas a las que les despierta una oscura envidia no las llama amigas y con ellas no se sentaría a tomar nada. lo que no te puedo permitir es que la llames truchex. beso grande.

Anónimo dijo...

El chabon se desperto temprano, quiza el calor, el laburo, el kilombo pre navidad con los Shopping hasta la nuca de gente bolsiando a lo loco(¿sabra esa gente que al resumen hay que garparlo en algun momento?) y los locatarios saltando en una pata de alegria.
El loco buscò excusas en la catrera del porque de semejante madrugon al dope y como no lo encontro puso a calentar el agua pal mate, en el hornillo tiro un par de medialunas que sobraron de las avidas termitas de la oficina y se arrimo al ordenador a saber algo de la Emy.
Supo que la Lady es inglish speaking y que las AMIGAS son esas con mayuscula y las demas son parte del monton en el que por fuerza de la socializacion se va cruzando por la vida, pero never de los jamases compartiria un feca en el Tortoni o en La piedad y menos que menos un panqueque de manzanas quemado al Rhoon en Las violetas de Rivadavia y Medrano.
Ta gueno eso penso el locopepe, la Emi va al tefren y ta gueno dendeveras porque, la mas de las veces, como buenos argentos ke somos es re enroscau el asunto.
El otro tema es que hay ke abreviar dice mister_blog y entonces el loco se acordo de las medialunas ke se le kemaron malll, que el agua pal verde se le hirvió, pero no le importo, la Emi le habia regalado una sonrisa grandota como una luna pa un dia que pintaba medio fulero como pronostico laboral y del calor ni se queja, le da cosita porke saludo por Skype a sus dos hijos ke se estan congelando en Europa.
Pero el tema no viene al caso.

Chas grax

Locopepe 23/12/2010 guenos aires(calenchu a full) argentina

Adriana Menendez dijo...

el tema viene al caso, LOCOPEPE, porque, como diría don pancho, todo tiene que ver con todo. estoy casi segura de que usted y la emilia serían grandes amigos. beso grande y salute para el 24.

Anónimo dijo...

Todo tiene que ver con todo

¿Don Pancho no es el de la buena imagen (no el zarpau pendeviejo de las teens_models?) sino, el de Serenisima
digo; el ke le proveee los actimel matutinos al dogor del mail catarsico enviado desde la casa de la coifeur friend?, que chico es el mundo...
todo tiene ke ver con todo, es re verduski eso, jaaaaa

La Emy ya me kae bien y en verdad nos cagariamos de risa de casi todo(total pa yora siempre hay tiempo y motivos) jaaa

besote y un IDEM grandote pra voce e seu Natal

locopepe

Adriana Menendez dijo...

sí, es ese, pero me perdí, ¿quién es el coifeur friend? ¿y qué dogor? y otra pregunta, ya a esta altura tenemos confianza, LOCO, ¿vos al café con leche de la mañana le ponés caña ombú? me hacés reír. beso.

Anónimo dijo...

miércoles 29 de septiembre de 2010
La Emilia 82: Tienes un e-mail (te lo manda el Unabomber)

En este posteo la Emy habla y esta en la pelukeria de Natalia a la que dejo de ir por un tiempo y encima se le da por regresar un dia de yuvia( flor de dia para una tintura, un alisado carisimooo, un retocar las puntas y una planchita o un brashing, si para elegir dia de pelukeria le Emy es una capa total, jaaa
salvo que fuera el consabido y archiconocido pretexto pa desembuchar entripaus femeninos jaaa, poque recordemos que la peluqueria es el divan de entrecasa al que el licencido Rolon no accede ni recomendado o acompañado por Luisa Delfino la de aquel memorable programa de radio “te escucho” donde la gente vomitaba todas sus penurias emcionales y después se suicidaba.

El dogor en cuestion era el chabon casado y mamengo al que la Emy le mando el borrador

y la idea de hacerte perder en tu propio blog con mis disparates es sumamente tentadora,

y el fin obvio es el de reirnos y comunicarnos, lo cual ya son dos milagros juntos y en combo por el mismo precio en esta vida medio compliketi de estos tiempos.

NOTA; el Locopepe es abstemio y no fumador de nacimiento, con su natural locura ya le alcanza y sobra, jaaaa

besos al alma pa las dos :-)