domingo, 23 de enero de 2011

Misterio de verano.

Un sol inefable, una playa abundante, una brisa oportuna. Niños de rigor hacen castillos de arena, tan obligados como efímeros. Padres ayudan, miran y simulan. Adolescentes gritan entre las olas, jóvenes toman un sol infinito y señoras mayores caminan con sombreros. La placidez, y hasta incluso la felicidad, se pueden encontrar fácilmente entre los granos de arena. Ella sólo lee, abstraída. Él sólo está, en silencio. Se para. “Voy a comprar cigarrillos”, dice, sin esperar siquiera la respuesta del viento. Camina unos pocos pasos pero, cuando llega a la altura del bar, se arrepiente. Algún mozo negligente e irresponsable ha dejado un cuchillo abandonado a su destino sobre un plato sucio. No lo puede evitar.

Los niños, los padres, los adolescentes, las jóvenes y las señoras mayores tampoco pueden evitar que se lo clave en el cuello. Ella parece seguir leyendo, una sonrisa prácticamente imperceptible para todos, menos para él. Y él cierra los ojos y se entrega amigablemente. Una infancia difícil, una madre espinosa, cansancio, aburrimiento o, tal vez, simple diversión. Que cada uno y cada cual le inventen los motivos que más le gusten. Hay cosas inexplicables.

4 comentarios:

locopepe sin tiempos dijo...

Al fin y al cabo

Era un chico lindo: el más lindo de toda la escuela.
Podrán imaginar unos ojos verdes, azules, oscuros o avellanos en una angelical cara blanca donde su sonrisa fuera envidiada por la luna llena, y donde su silueta de luna menguante hablara de un cuerpo casi creado por los Dioses.
Los de él, eran avellanos, y cada vez que se sentaba en las escaleras a fumarse un cigarro, mi mente volaba. No soy tímida, pero cada vez que intentaba siquiera acercarme a él, una cohibición que opacaba mis agallas hacía que diera la vuelta y me fuera en otra dirección. Solo lo conocía de vista sentado en la escalera, con sus jeans negro chupines fumando y el MP3 en los oídos, seguramente un chico para amar toda la vida.
Quizás esa idea fue la que me alentó a conversar con el en un hermoso día de exuberante sol. Y lo invité a salir, así, de una. Para mi sorpresa aceptó de buena gana a la primera petición.
Fuimos al cine. No recuerdo la película (¿Quién la recordaría al lado de un chico tan hermoso?) con mi mano dentro de su pantalón desperté ese monstruo deseado, hundí también mi boca y trague su sabia en tanto escuchaba su suave respiración entrar por su nariz y resonar en sus pulmones, con un eco tan excitante que me hacía latir el corazón tan aprisa como se tocan los tambores en las selvas perdidas.
¡Ah!: estar con él y sentir el roce de sus ropas contra mis pómulos jóvenes, perderme en su delicado perfume de macho excitado, más parecido al cielo que al infierno.No lo podía dejar escapar, así que le mentí y le dije que yo cocinaba tan bien como mi madre que esta de viaje con un amigo esta semana y mi papa no se donde anda hace como un mes.
Lo llevé al departamento de villa Urquiza sobre Monroe y Triunvirato, y encendí unas velas, y argumenté que era demasiado tarde para que le cocinara algo, así que de buena gana, y con una sonrisa en el rostro, aceptó pedir una pizza por teléfono a la otra esquina.
Cenamos en calma, luego charlamos un largo rato.
¡OH Dios mío!; le pegué tan fuerte con el puño que lo mandé casi inconsciente al suelo.
Lo había tomado del cuello cuando le busqué la boca para darle un cándido e inocente beso, Yo sólo quería besarlo; Hace años que hago judo, fue sin darme cuenta, mi psiquiatra no me cree.
En el suelo lo patee tan fuerte le rompí un brazo, creo, el grito de dolor invadió la sala, su rostro pálido, doliente, sudoroso, no indicaba otra cosa.
Y es que lo amaba tanto, ¿es tan difícil entender el amor?
Como buena romántica que soy, guarde para mi su joven y rozagante corazón, pero no soy tonta, y muy al contrario, todo una estudiosa del cuerpo humano por mis clases de yoga, karate y judo, tanto así que conocía a la perfección que el sentimiento no solamente nacía como un murmullo en el corazón, sino como la reacción eléctrica en alguna parte del cerebro, y quise quedarme para siempre con eso también. De tal manera tendría su corazón, su sentimiento y su amor para el resto de mi vida, y con sólo ir a verlos podría inspirarme para escribir los versos más hermosos y románticos que mujer alguna hubiera escrito antes.
Todo lo demás lo arrojé por la cañería y tire su MP3 con la ropa de ambos, total el sabor de su esperma aun picaba en m garganta. Todo hasta aquí, mi arrebato de amor quedaría en el fondo del freezer del lavadero.
Pero bueno, al otro día, una vecina llamó a un plomero del consorcio y el administrador llamó a la policía y la policía llamo a mi puerta para preguntarme si sabia algo al respecto y yo solo atine a pasarles un papelito por debajo del umbral que decía:
“Al fin y al cabo, si se tiene el amor de un chico tan bonito, ¿para qué queremos su cuerpo?”

Gloria Prieto 24/01/2011

locopepe sin tiempos dijo...

Motivos (para un sueño de verano)


Despertó asustado sobre la arena, su hijo le tiraba agua salada y fría sobre la cara, hubiera deseado matarlo, pero no es socialmente aceptable matar a un hijo pequeño por eso y además, cuando despertó soñaba con matar al mozo que le había cobrado de mas en el almuerzo y sonriendo con cara de póker no le dio factura y se había quedado con todo y además en ese sueño su esposa coqueteaba con el estupido de olor a dinero de la mesa de al lado con cara de Riky Ford.
Era todo un sueño, lo que no lo era, es que terminaban sus vacaciones, 2 semanas de locura voyeurista, rodeado de lindos culos y siliconadas tetas veinte añeras, sabiendo que jamás podría cojerse una pendeja de esas o algo mas o menos similar y volvía a su gris urbano de estupida oficina, donde si hay mucha gente que amerita ser asesinada cada día como en la película “Un día de furia”. Pero era un señor correcto, de un matrimonio correcto, con un hijo pequeño y sin ningún motivo aparente (onda Barredas) para matar a nadie, así que se dio vueltas en la arena, se tiro un pedo silencioso y bien podrido, eructo un cornalito escupiendo parte de una Raba y se durmió otra vez, pensando ahora que si tenia suerte por primera vez en la vida, no despertaría nunca mas y se irían todos a la recontramil puta madre que lo parió (con verano incluido).

locopepe 23/01/2011

locopepe sin tiempos dijo...

Amor, miedo, terror

Se levanto muy temprano, fue al cuarto de al lado, la miro dormir, creyó que no respiraba, se acerco sin hacer ruido en la alfombra y tuvo su primer sonrisa del día, como el primer rayo de sol en su cara, ella su compañera de toda la vida respiraba en un descanso calmo.
El palpitar del corazón fue menguando en tanto llego a la cocina, calentó el agua, hizo su mate en silencio y espero en el balcón pensando lo buena que ha sido la vida con el a pesar de haber recibido infinitos porrazos de todo tipo como buen argentino.
Al rato ella, como cada día se levanto, se ducho y el le acerco el exprimido de naranjas al dormitorio, la miro vestirse, le hizo alguna broma, luego tomaron el mate juntos en el balcón repleto de flores, plantas y un verde que da placer, se hizo la hora en que ella partió a la oficina y desde el balcón él le silbo un piropo, ella como cada día se dio vueltas, sonrío mirando hacia arriba, se tiraron un beso con la palma abierta y se fue perdiendo en la vereda.
El se descubrió llorando en silencio y con el mate en la mano.
Jamás le dirá (es harto probable ella lo sepa y no diga nada) que cada mañana en su ritual del levantarse, ir a verla y luego hacer el desayuno, teme que ella no despierte y se quede solo y desde allí tener que enfrentar la vida (y sus circunstancias), como quien diría: se le terminaran los pretextos para hacerse cargo de si mismo.
Lo que aun no ha tomado en cuenta, es que por estadísticas, los hombres mueren primero.

Locopepe 24/01/2011

Adriana Menendez dijo...

muy buenos los tres, LOCO! gracias.