jueves, 10 de marzo de 2011

Autocrítica divina.

Pérez era flojo de corazón. No, no se confundan, no dije generoso. Yo quise hacerlo así, pero me salió mal. Resultó cardíaco, y flor de hijo de puta. Como esa anécdota, miles. Al final, Nietszche tenía razón, me morí. Me cansé de que todo me saliera mal. Todo comenzó un domingo a la tarde. Ustedes saben cómo son esos días. Uno se pone nostálgico aunque no tenga pasado, se deprime sin razón o con ella, y, sobre todo, se aburre soberanamente. Lamento pincharles el globo, sé que les provoco una profunda desilución, les pido disculpas, todo esto empezó porque yo me estaba comiendo un embole infernal. Es así, soy divino, no perfecto. Eso es un verso que inventaron los que con el tiempo se volvieron más divinos que el divo auténtico y que otros repitieron cual loros barranqueros. Me usan, y cómo me usan. No dejo de preguntarme quién me mandó; si yo vivía tranquilo, boludeando todo el tiempo con el Caído. Porque el Caído no es como lo pintan, es un buen pibe, tiene mala prensa nada más. Más de uno, la verdad, preferiría soportarlo a él antes que a los monstruos que han sabido engendrar, sobre todo si es domingo a la tarde, llueve y no hay fútbol. Es travieso eso sí. Me acuerdo del meteorito que le tiró a mi primer invento. Destruyó todo el guacho, lo quería matar. Reconozco que los bichos esos me habían salido bastante fuleros; sin embargo, eran míos y me calenté. Ahí está, de calentón fue, me quise perfeccionar. Me hubiera quedado en el molde, ganaba plata. Pero no, empecé con la luz, seguí con el cielo y con todo lo que ya habrán leído por ahí. Me cebé y no pude parar. En realidad, también fue de casualidad ahora que lo pienso. Porque una vez que tuve los mares, los bosques, los animalitos, se me dio por hacer un monigote de barro para asustar al Caído y cobrarme la del meteorito. Se le pegaron unos pastitos y soplé para limpiarlo. No tuve en cuenta mi poderoso aliento. Cuando quise acordar, el monigote hablaba. Y con la palabra empezaron los quilombos. Primer error, cedí a sus reclamos y le hice una compañera. Segundo error, les di total libertad. Ojo, les puse un límite, pero no funcionó. Lo de la manzana fue lisa y llanamente una idiotez. Cuando a la noche se lo conté al Caído, me dijo: “¿Pero vos sos boludo? Es obvio que lo primero que van a hacer es comerse una.” Tenía razón, como siempre. Al otro día los encontré enredados atrás de unos yuyos. Y a los pavotes les dio vergüenza, yo no les dije nada, lo juro, si los entendía, qué iban a hacer los dos solos, a ver, ¿jugar al dominó? Pero empezaron a justificarse y a pelearse a los gritos y a echarse la culpa uno al otro y después los dos al Caído, y no hay nada más incómodo que presenciar una discusión de pareja, sobre todo si están en bolas. Así que me las tomé para arriba. Tercer error. Cual sindicalista impresentable, me borré. Cuando vi la forma en que se reproducían y los despelotes que hacían, me arrepentí, pero ya era tarde. Les confieso que me puse las pilas y lo quise arreglar, todo al pedo. Una vez les mandé unas tablas con unas guías a las que, por supuesto, nadie les dio pelota. Otra vuelta me calenté tanto que, tomando la precaución de pedirle a uno de ellos que metiera a unos pocos en una barca, inundé todo. Pero no sé a quién quiso salvar ese gil, porque cuando bajaron las aguas, que en ese momento todavía no eran tan turbias, los quilombos fueron aún mayores. En un par de ocasiones, se me dio por bajar a ver si podía componer un poco la cosa desde el mismo centro de operaciones. Para qué.

Me trataron para el culo. La primera vez, fue un calvario. La segunda se me dio por jugar a la pelota y me hicieron mierda, no me tuvieron ni un poquito de piedad. Así que arreglensén queridos. Ahí les inventé la iglesia para que tengan un lugar donde llorar. Yo me voy a jugar al truco con el Caído. No esperen más nada de mí.


7 comentarios:

locopepe dijo...

Tremendooooo
Cuando uno de estos días termine de reírme, veré de responder, porque de eso se trata mi despertar, preparar el mate, algo pa manducar y de sonreírle al día (total siempre abra alguien (H de P) que intente cagarmelo, así que: es venir a mi rincón, prender la compu, huracán en la garganta y a reír y pasarlo bien.
Para yorar, " a la cruz mayor" decían en mi pueblo.

NOTA I: la cruz mayor era una cruz blanca de cemento muyyy grande(a los ojos de un niño) y estaba sobre el deposito del huesario común del cementerio. Daba miedito.

NOTA II: ¿Seria tan boludo ese chabon que invento al mundo que los hizo según los brolis del autismo racional a “su imagen y semejanza” y lo hizo redondo?

NOTA III: ¿no podía hacerlo cuadrado como a los cubos mágicos ke irritan a la Emilia?

Hupsss muy temprano para preguntas filosóficas......

locopepe dijo...

Si en la vida hubiera conocido a alguien que me diga “Bebu, pichi, chicho, chocho, hupss en español de España significa otra cosa y así lo llamaba la familia a Barredas, “bueno, chocho no” porque tampoco es cuestión de andar haciendo tanta cagada por ahí. Gueno, decía, si tuviera algún sobrenombre amoroso así me corto las tarlipes por dolobu, porque esa mina seria una aparentemente tarada en potencia cuando en realidad seria una gran hija de puta que solo intentaría minar mi exigua hombría bajándome al nivel de un ente, súbdito de sus tangas y lo que se le cantara a su traga trapos (ante, cuando se usaban calzones se decía culo, desde los hilos dentales de tanga le cambiaron el nombre ¿Por qué todo cambia, digo yo?).
Lo que no cambia es mi sobrenombre, apodo y es pepe, gracias Emy, ya suponía, que algo de normal tenia yo, al menos el apodo, juaaaa

Bueno la pregunta I sería en todo caso: ¿vas a ser la madrina de bodas de esa turra?

La pregunta II es a propósito del final del relato: ¿conoces el cuento del muñeco de madera y Blancanieves?

Adriana Menendez dijo...

me alegra que te rías y me alegra que tu mujer no te llame chocho, sobre todo por ella porque no me quiero ni imaginar las cosas que le dirías ante ese apodo. después, muchas preguntas, LOCO, qué sé yo. beso.
ah, no conozco el cuento, ¿pinocho se peleó con los enanos?

locopepe dijo...

nop no se peleo con nadie, iba caminando y se cruza con uno de sus 7 ex(los enanos, el chaboncito la ve escupir aserrin y le pregunta
que te pasa?
nada, dejameee, soy una pelotuda, vengo de estar con pinocho

mario capasso dijo...

me da la impresión de que escribís muy bien, Adriana,

Adriana Menendez dijo...

será pelotuda pero no le hace asco a nada, LOCO

Adriana Menendez dijo...

muchísimas gracias, MARIO, tus “escombros" sí que son muy buenos. no conocía tu página, tengo para un par de días de buena lectura, la recomiendo:
http://www.textos-en-escombros.com.ar/
un abrazo