martes, 15 de marzo de 2011

Cosas fuera de lugar.


Todas las mañanas, antes incluso de ducharse, se hace una paja, escondido en el baño, como cuando era adolescente. Si su mujer lo sabe no es lo que interesa. Está convencido de que lo que para él es una humillación bien puede ser para ella un alivio. Durante el día nunca se cruzan; ella en el estudio trabajando, él en la casa rumiando ya demasiados fracasos. A eso de las ocho saca a pasear el perro y pasa por el lugar de siempre y aclara una vez más que él no es puto, que a él le gustan las mujeres, como si al otro le importara. Ella vuelve apurada, tiene una cena de trabajo. Se cambia y busca en el cajón la tijera para cortar un hilito que le cuelga del saco. No la encuentra y putea porque él nunca guarda las cosas en su lugar. Él escucha pacientemente las mismas frases de siempre, esta vez dichas por otra mujer que, a lo mejor, en el fondo, es siempre la misma. Ella lo corta con las manos y sale. De lo que no se da cuenta es que la tijera está guardada, pero en otro lugar. En el cajón de la mesita de luz de él. Ella no sospecha lo cerca que está.

4 comentarios:

locopepe dijo...

Manus turbare

El tipo, aquel tipo en el que se me ocurre pensar es un tipo cualquiera con cara de vencido y vida vencida como leche cuajada que se escapa entre las piernas y frente a un bidet.
Parado desnudo, con su pene aun erecto al pedo como si valiese la pena y con los dedos en la boca saboreando lo que su esposa ya no desea, se mira al espejo una vez más.
Es la estampa del fracaso en cuotas a costas del éxito de la mina, aquella mina que subió peldaño a peldaño y banca la olla y a un pelotudo importante.
Ella se rompe el orto y a veces lo entrega por ahí tras una cena de negocios, lo hace por placer y por venganza del pajero en casa que ya no importa, o en pos de su éxito personal que la aleje de una puta vez de ese circulo vicioso de podredumbre social de la pareja que es ese matrimonio como tantos, donde ella trae el mango(y en el mejor de los casos y de vez en cuando su braga mojada) y el pasea al perro que ni siquiera mea o caga en un árbol sino en el living como buen hijo de puta que es, porque el tipo, el de las tijeras en su mesa de luz descubrió(porque a ella ya no le importa esconderlo como a él saberse un pajero) que, en la mesa de luz de su esposa hay un hermoso vibrador de tres pilas grandes, un pote pequeño de lubricante y una docena de preservativos y ni siquiera tiene los huevos necesarios para cortar el cordón umbilical de la dependencia, invitar a su esposa alguna vez a coger un rato con el solo pretexto de no desperdiciar tanta esperma y orgasmos en soledad compartida y menos que menos retar al perro o tirarse por el balcón del séptimo piso, total, su vida de ipsación ya es una mierda.

NOTA AL MARGEN:
Prácticamente toda la población sana se masturba desde edades tempranas hasta el final de su vida, si su salud se lo permite. El análisis de estadísticas arroja como cifra probable de hombres que se masturban la del 92% ó 94%. Para las mujeres, los datos son más inseguros por la conocida inhibición femenina a la hora de reconocer esta práctica. Pero del estudio de diferentes cifras manejadas por investigadores sociales, se estima que se masturban entre el 85% y el 93% de las mujeres, en conjunto. Si el análisis se centra sólo en las mujeres orgásmicas (y lo es el 90% de la población femenina), se encuentra que se masturban entre el 91% y el 99% de ellas, prácticamente todas.

Adriana Menendez dijo...

no podrías haberlo descripto mejor, querido LOCO.

locopepe dijo...

Releia lo por mi escrito a ver donde o que puse( y hablo de letras)porque te escribo asi de una, de un tiron y como o lo que sale, sale(sigo hablando de letras.

Con decirte que hasta me dieron un pokitin de ganas.....,
(de seguir escribiendo, obvioooo) juaaaaa

Adriana Menendez dijo...

y no te quedés con las ganas, LOCO, hace mal.