miércoles, 9 de marzo de 2011

La Emilia 101: Arroz con leche, me quiero rajar.

Fin de semana largo, tranquilo, es carnaval pero no hay a la vista ninguna perspectiva de que vaya a apretar ningún pomo y tampoco me sumé a ninguna murga bastante tengo con el corso a contramano que habita en mi cerebelo. Pienso leer, escribir, mirar alguna película, tomar unos mates justos y necesarios con Vero y como mucho pasar por la peluquería a saludar a Natalia. Y resistir los embates de Mami para que vaya a comer con ella. Pero, y siempre hay un pero la puta madre carajo, llama mi amiga Sandra, esa del secundario con la que me veía poco y con la que me veo menos después del affair Fernando, e insiste en que tiene que tomar un café conmigo. Que hace mucho que no nos vemos. Que quiero saber cómo estás. Que tengo una noticia para darte. Pensé en sugerirle que llamara a Crónica para enterarme por ese medio pero me miré en el espejo y repetí cien veces “Metete en el quinto forro de ya sabemos donde todas las recriminaciones que tengas, es Sandra, la conocés de chica, la mina hace lo que puede”. Que por supuesto no fue llamarme cuando pasó lo que pasó, diría la canción (entre paréntesis cómo se te pegan aunque las detestes esas canciones de mierda que pasan por la radio todo el tiempo, pero no te vayas de tema, Emilia, y la cosa ya arranca mal cuando me empiezo a hablar a mí misma frente al espejo y no con el gato, y me sigo yendo lo parió, no puedo parar es un sentimiento, basta carajo). El tema es que Fernando es amigo íntimo de su novio, que no sé cómo se llama porque ella todo el tiempo le dice ‘Bebu’. Qué mal que me cae cuando le ponen apodos infantiles a tipos que hace rato tienen pelitos en sus partes íntimas, diría mi abuela que era muy pudorosa y le daba vergüenza decir pelotas. Llamalo Gordo, Flaco, Pelado, Tito, Pepe… pero ¿Bebu? ¿Alito? Dejate de joder. Ni hablar cuando empiezan con el Cuchi, Pipi, Pupi, Cuqui o Conchi. Francamente desagradable. Total, y volviendo una vez más, que el encuentro fue un tanto frío al principio y luego fue sumando temperatura pero no precisamente por calidez. En todo caso por acidez estomacal. Saludo, semi abrazo y semi beso de rigor. Que como andás. Que muy bien. Que ta ta ta. Que bla bla bla. Que terminamos la pileta. Que qué suerte (menos mal que me lo contó, me interesó tanto como saber que Misiones exporta mondongo a Polonia). Que nos compramos un perro (en otro momento me explayaré sobre las diferencias entre los perros y los gatos y sus respectivos dueños) Y Sandra hablaba y hablaba, no hay quién la supere cuando se pone a hablar sin decir nada. Hasta que me canso. “Bueno, me dijiste que tenías algo para contarme supongo que no sería lo del perro”. “Mirá, antes que nada, quería pedirte disculpas porque no te llamé después de lo que pasó.” “Todo bien, lo que pasó pasó dice la canción.” (y dale, la puta madre, no me la puedo sacar de la cabeza) “No pero yo sé que estuve mal, pero…” “Sí, Sandra, basta de peros, estuviste para la mierda, ok, disculpa aceptada, está todo bien.” “Sí ya sé que está todo bien pero correspondía que me disculpara con vos, sé cuándo tengo que hacerlo, no en vano hace doce años que hago terapia.” Se nota que le hace bárbaro. Pero no me quiero ir de tema, again. “Igual, yo sabía que me ibas a entender. ¿Qué tomás?” “Un café… Bueno, ¿qué tenías para contarme?” “Me caso.” “¡Mozo! ¡Una ginebraaa! ¡¿Por queeeeé?!” Se me escapó, creo que a esta altura no hace falta aclarar que no soy de las que creen que al final el chico besa a la chica y comen perdices, y mucho menos este chico que tiene por costumbre regalar electrodomésticos en los cumpleaños. “¿Cómo por qué, Emi? Es la lógica.” “¿La lógica de quién?” “Bueno, cada uno hace lo que quiere.” Sí, por supuesto, y ya todos sabemos que cuando una mujer quiere joderse, cagarse la vida y está decidida a lograrlo, no hay nada ni nadie que la detenga.
Hasta ese momento, shockeada por la noticia, no había reparado en un pequeño detalle. Disimuladamente pregunté si hacían fiesta. La respuesta era obvia, como obvio era que todos sus amigos estaban invitados. Y todos es todos… con respectivas parejas incluidas. Pensé en inventar una excusa del tipo ‘Ay, me vas a tener que disculpar pero justo ese día me invitaron a la Fiesta Nacional del Gaucho en General Madariaga’, cuando Sandra arrancó: “Para mí es muy importante que vos estés, yo sé que es difícil, pero sos la única amiga que me queda de aquella época”. En el fondo, soy un ser sensible. “Y además quiero pedirte algo.” Lo peor estaba por venir. Como dice una amiga, tengo tanta suerte que si me regalan un muñeco de madera se me muere. Lo que pasó, ¿pasó?

8 comentarios:

locopepe dijo...

Este coemntario correspondia a este relato, jaaaa
Si en la vida hubiera conocido a alguien que me diga “Bebu, pichi, chicho, chocho, hupss en español de España significa otra cosa y así lo llamaba la familia a Barredas, “bueno, chocho no” porque tampoco es cuestión de andar haciendo tanta cagada por ahí. Gueno, decía, si tuviera algún sobrenombre amoroso así me corto las tarlipes por dolobu, porque esa mina seria una aparentemente tarada en potencia cuando en realidad seria una gran hija de puta que solo intentaría minar mi exigua hombría bajándome al nivel de un ente, súbdito de sus tangas y lo que se le cantara a su traga trapos (ante, cuando se usaban calzones se decía culo, desde los hilos dentales de tanga le cambiaron el nombre ¿Por qué todo cambia, digo yo?).
Lo que no cambia es mi sobrenombre, apodo y es pepe, gracias Emy, ya suponía, que algo de normal tenia yo, al menos el apodo, juaaaa

Bueno la pregunta I sería en todo caso: ¿vas a ser la madrina de bodas de esa turra?

La pregunta II es a propósito del final del relato: ¿conoces el cuento del muñeco de madera y Blancanieves?

Adriana Menendez dijo...

ya me di cuenta, PEPE, te contesté en el otro. cómo estamos hoy.

Gloria Prieto dijo...

Yo tambièn me quiero rajar

Hoy desperté excitada pensando (solo excitada, para mucho mas no da esta señora mayor de hoy día) y me gusto mucho, es lindo sentir, es lindo recordarlo.

Es raro como una persona que ha sido tan activa sexualmente , por cosas de la vida mas emocionales que físicas en principio y muy físicas por la agresión constante de la persona amada después, se va quedando sin sexo, porque para cuando me paso eso de enamorarme perdidamente de aquel que fue mi ángel y mi hombre y después mi demonio y mi calvario llevaba mucho tiempo sin tener relaciones y disfrutarlo como lo disfrutaba cuando salí del placard y me acepte como lo que realmente era y Dios me había dado, una mujer en cuerpo de hombre y no un puto de mierda como me decía mi amado cuando borracho me convertía en despojos y me cosificaba.

Eso ya había pasado y me había ido quedando envuelta en la nada y ya me había acostumbrado que así fuera, a no ser nada por y para Él, no tenia esa necesidad, si ganas a veces, pero con un autoservicio (que además también me gustaba hacer) se me pasaba y a otra cosa, seguía la vida como si nada.

Y un día me rebele, dije basta de la peor manera y acá estoy internada que es como si fuera presa pero con un poco de mejor calidad de vida, aunque no se bien para que.

Sigo pensando que de cosas nos pasan a veces y como nos cambia la vida.
Seguramente en un tiempo mas recuperare mi libertad, y quizá mi sexualidad plena, así me dijo el secretario del director que también es gay, y la pregunta seria en todo caso ¿para que? Y en el ultimo de los casos ¿a donde iría, con quien?

Será que me voy poniendo grande en serio y las ñañas y costumbres (comodidades y acuerdos tácitos y explícitos de la convivencia) ya están en mi, quizá mi sexualidad esta muerta, al menos acá es lo que me pasa hace tiempo ya y no se me dio por retomarla, la promiscuidad no es mi tema y en un Neuropsiquiátrico ¿Quién te va a tomar en serio?

Cosas que se me da por compartir, cosas que pienso, cosas que me pasan, porque a todos nos pasan cosas cada día ¿verdad?

Ayer paso un perro pastor alemán, gordo y bien cuidado por el parque donde, debajo de un árbol suelo desandar mis horas, me sonrió, me guiño un ojo amigablemente, saltaba al caminar como intentando esquivar el rocío en el pasto para no mojarse las patas.
Este perro esta mas loco que yo pensé, pero no se lo comente a nadie, algún día también quiero ser libre nuevamente y los porque y los para que los iré resolviendo, como todo en la vida.

Gloria Prieto 13/03/2011

Adriana Menendez dijo...

sos conmovedora

Gloria Prieto dijo...

Cerrar círculos

Vino al parque mi nuevo amigo y secretario del director y me contó contento, que el hombre había regresado del Congreso Anual con una mención de honor por el trabajo de Erving Goffman presentado este año. El muy turro sigue coleccionado cuadritos para la pared y nada en el cerebro. El problema, obviamente no es él, sino la gente que de él depende y las decisiones que toma cada día, ojala que al menos algo de lo que le escribo, al intentar memorizarlo para exponerlo, algo le quede, solo que la verdad, verdadera, lo dudo mucho, pero ya lo dice el dicho popular, “El que sabe, sabe y el que no, es jefe”

Textual: “Che Gloria dice que lo felicitaron porque ¿A quien se le podía ocurrir cruzar la letra de “Un Ramito de violetas” ese aparente himno romántico que hasta cantò el Nano Serrat y a decir verdad al analizarlo es una Psicopatiada de un increíble enfermo mental sobre su esposa, con un graffiti callejero que decía: “Marta volvè no te fajo màs” de GM y el lamentablemente popular y aparentemente gracioso “pégame y llamame Marta” y desde ahí armar una ponencia sobre VdG (violencia de Genero)?

Dale Che, move el culo que te manda llamar, parece que te da una semana de salida transitoria y el mismo te la firma como responsable, le pidieron que publicara su trabajo de Resiliencia en una revista internacional de ciencia ¿Qué tal?


Sonreí, no se si por la noticia de la posibilidad de salir al menos un poco y por primera vez del neuropsiquiátrico o por la hermosa compañía de un gato negro atorrante y callejero, hoy cerca mío solo porque le gusta, porque se siente bien (y me hace bien a mi también) y porque se le canta la gana, como deberían ser todas las relaciones.
Me sacudí el pastito de la ropa, apague el pucho, me clave un ultimo mate amargo y pensé en mi pueblo, porque días pasados, una sobrina que adoro desde que nacimos (y no veo nunca por esas locuras genéticas de mi familia autista) me mando fotos de nuestra niñez y me revolvió el estofado emocional, así que, si así se da la cosa, en una de esas, después de mil años vuelvo al pueblo a cazar fantasmas.
Hoy por hoy, tengo nuevas armas para volver a donde me había jurado hace años atrás no regresar, el tiempo pasa, todo pasa y quiérase o no, a los fantasmas hay que dejarlos descansar tranquilos debajo de la Cruz Mayor que tanto me asustaba de niño y para eso, lo mejor es cerrar círculos.
Me levante del pasto, el gato me miro, le guiñe un ojo y me parece que me miro sonriendo, asumí que me decía, “anda, hacete cargo, yo te banco y te espero, feliz cumple Gloria”, luego cerro los ojitos y se durmió o se hizo como que dormía para que yo pensara que se quedaría allí hasta mi regreso.
Acaricie su alma y le dije: Ya vuelvo, porfi, ¿si?

Gloria Prieto 21/03/2011

Adriana Menendez dijo...

me encantaría leer esa ponencia.

locopepe dijo...

Pues habra que decirle al pepe que se ponga a trabajar en ello(bajarle el lexico tecnico para volverlo simple y entendible) porque, con el cuento del laburo en el shopping se hace bien el dolobu con estas cosas.

Adriana Menendez dijo...

excusas, puras excusas