martes, 10 de mayo de 2011

La Emilia 109: A falta de encaje antiguo, pasame el arsénico (y, si podés, algo de vaselina)

Sandra me llamó un par de días después del civil. “Quedate tranquila que está todo bien”, me dijo. “Te cuento que yo muy nerviosa no estaba, Sandrita, pero me alegro.” “Gracias, por suerte todo ha vuelto a la normalidad.” Siempre me llamó la atención la capacidad que tienen algunas personas de ‘volver a la normalidad’. No sé como hacen. Vaya una a saber qué carajo es la normalidad por otra parte. Seguramente es ese lugar del que yo me salgo todo el tiempo y al que nunca sé cómo volver. Total que Sandra me seguía hablando mientras mi cabeza andaba por otros lados y escuchaba parte de lo que decía. Creo que me hablaba de los preparativos de la fiesta, pobre, no se da cuenta de que a mí eso me interesa tanto como enterarme de que Lita de Lazzari tiene diarrea. Qué fea que es esa vieja, insoportable, ¿vivirá todavía?, me fui yo por las ramas sin ninguna sustancia intoxicante de por medio porque la conversación de Sandra ya me hacía irme demasiado. “Es que yo he disfrutado tanto del proceso, de este camino que hemos recorrido juntos, que el resultado vino solo”, escucho de pronto que dice. No la quise contradecir, para qué, ya puso el gancho. No paraba de contarme cuánto gozaba eligiendo los arreglos florales para las mesas; son los momentos en los que me encantaría sufrir un súbito ataque de sordera feroz y temporaria. “Vos tendrías que aprender a relajarte un poco más, Emi.” Qué se pensará esta pelotuda, ¿qué yo no gozo de la vida porque no hice ningún curso? Piedad, me dije, es una novia al borde del altar. Vaya una a saber también al borde de qué estoy yo. Sólo contesté: “Bueno, San, tampoco es que no sea feliz porque me falte preparación.” “¿Y por qué no lo sos, entonces?” Con una frase medianamente ingeniosa cualquiera siente que es inteligente y que tiene un master en psicología. “No sé, corazón, acá la protagonista sos vos, pasala bomba, disfrutá de la elección de souvenirs, nos vemos el sábado.” Y si podés andá a meterle el dedo en el culo a Freud, no le dije. Ni tampoco mencioné a todos saben quién ni a su acompañante el hipopótamo con aires de diva mexicana. Total que llegó el bendito sábado. Fui a lo de Natalia, me peinó y me maquilló, listo espectacular, quedé hecha una diosa. “¿No querés que vaya a tu casa a ayudarte a vestirte?” “Pero no, boluda, tampoco la pavada.” Error. Me olvidé de que me había comprado un vestido diviiiino… pero con corset. Algo específicamente prohibitivo para cualquier mina que viva sola con un gato. Me dije, vas a poder Emilia, vamos... Quedé atrapada con los brazos hacia arriba, prácticamente sin poder respirar, girando como condenada por la habitación y gritando “no te rías, hijo de putaaaa”; al gato le gritaba, por supuesto. El reverendo conchudo no subía ni bajaba; el vestido, por supuesto, no el gato. Ciega y como pude, llegué hasta el living y me desplomé en el sillón. Cada tanto movía los deditos para comprobar que aún tenía circulación. Y ahí quedé, entubada. Tampoco iba a salir como loca a gritar por el pasillo. ‘Socoooorro, auxiiiiilio, llamen a los bomberos’. Además no podía hacer absolutamente nada. Estaba paralizada, quieta y muda. Qué paradoja, lo que vino a lograr un cacho de tela. Listo, pensé, es el fin, muero sola y asfixiada por un puto corset. Me imaginé la placa roja de Crónica y todo. Triste, muy triste. Y lo peor, sin poder fumarme un último pucho. Y de pronto, el hada madrina. Suena el portero eléctrico. Voy a los saltos, con el culo al aire (el vestido era corto, vino casi sin pollera), los brazos acalambrados, exhausta y llego como puedo hasta el aparato. Lo descuelgo a los golpes, me siento en el piso para estar a la altura del auricular y, con la nariz totalmente aprisionada entre telas, pregunto: “¿Ién e?” “Soy yo, Emi, Vero.” “Ajiste a ave?” “¿Qué?” “I ajiste a ave”. “Ay, Emilia, no me asustes, no te entiendo nada, ¿qué te pasó?” “Encá, a uca mae que e paió”. “Emiliaaaa, entro”. Tres minutos después abría la puerta de mi departamento a los gritos. “¿Dónde estaaaaás? Vine a ver cómo estabas, menos mal que traje la llave… Emi, ¿qué hacés ahí?” La maldita costumbre que tienen las personas de hacer preguntas estúpidas. “Omo no me pue hace a venda fía me etoy enfiando el cuo con el mosaico”. “Ay, no te entiendo”. “Auame a uta que e paió”. De a dos es más fácil. En un santiamén, decía mi tía, estuve liberada y en otro Natalia estaba en casa con un arsenal de maquillaje para arreglar el desastre en que me había convertido después de la lucha cuerpo a cuerpo con el trapo. Las chicas solemos ser así (salvo alguna que otra yegua mal parida), capaces de correr como locas porque a una amiga se le corrió el rimel. Porque el rimel puede parecer una pelotudez pero, según las circunstancias, puede llegar a convertirse en un asunto de estado. Y eso una amiga lo entiende a la perfección.

Y partí rumbo a la iglesia, divina otra vez, y con el firme propósito de no volver sola porque, como me dijo un amigo hace poco, ‘hay que estar preparado, siempre se sabe cómo arranca una noche pero nunca cómo termina’. Además, alguien me iba a tener que ayudar con el vestido. Pero lo que pasó después queda para otro momento.

8 comentarios:

anforaetrusca dijo...

¡Genial, genial, genial!!!! Disfruté la lectura de principio a fin y hasta espero ahora el después de la fiesta. Buenísimo!!!!

Adriana Menendez dijo...

¡gracias, gracias, gracias, ANFORA! ya vendrá el después de la fiesta, y el durante. beso.

Locopepe(atorrante) dijo...

No podesssssssss, ya no se si lo mío es incontinencia urinaria por prostaisismo viejeril, o por mi imaginación voraz, porque me meo en serio loko.

La EMY hablando en dialecto “momia encorsetada”, genialllll que te repario, se que jamás podría emular semejante dislate, imposible, es hermoso y el gato negro atorrante y al que todo le chupa un guevo encima y obviamente se te caga de risa.

De todos modos no soy jermu así que nunca podría describir tamaña situación y aun así esperare obviamente el próximo capitulo(el 110 o subsiguientes) porque si, en el mejor de los casos y para bajar tanta tensión emocional, hubo o hubiera un chonguex que picara el anzuelo y lo llevabas de las pestañas al desagotadero, desearía(de puro porqueria que soy) conocer su expresión de espanto al ver en la mesa de luz el gel que sobro de la encremada para que entre el fatídico vestido con corset y the toy de 3 pilas grandes(que te regalaron onda bromistas)las chicas para tu cumple en junio del año pasado) esperándolo para “jugar un ratito cada uno”, porque todo bien, BB, ¿viste?, pero ahora me toca a mi, date vuelta un ratito y relaja el esfínter, juaaaaa

NOTAS:
1-tus amigas NO son amigas, son Ángeles de la guarda dendenserio

2-¿De que color y tela era el vestido?

3-¿y los zapatos, nuevos o flamantemente usados y cómodos para no volver en pata, con el talón sangrando y algún dedo ampollado y rengueando al bulin?

4-¿Tanga hilo dental o medibacha sola para que no se marque?

5- La cartera: ¿al tono y pequeña, onda las llaves, los puchos y el celu?

6-¿Quién dijo que las mujeres son mas chusmas que los hombres?, porque ninguna te pregunto todo esto, aun? juaaaa

Adriana Menendez dijo...

gracias, LOCO! igual, hacete ver, últimamente te estás meando mucho me parece. con respecto a tus notas: las amigas de la emilia son justamente eso, querido, amigas; todas las demás preguntas serán respondidas en breve. ah, y el que dijo que las mujeres somos más chusmas que los hombres, es porque no conoce ni a los hombres ni a las mujeres. beso.

Locopepe(atorrante) dijo...

Y, si, fui a la premedica, pase por urgencias y dije,
-Buen día, necesito un urólogo
-¿Para que? , me pregunto la rubia que estaba en informes.
_para echarme un meo no es, sino porque me mandaron.
-¿Quién?, me pregunto
- La Emilia, respondí.
¿Quién?, re pregunto
-nada, nada, déjelo así, porfi, necesito ver un urólogo.
-Bien señor, pero tendrá que aguardar el Doctor Dedonga no llego aun.
-Perdón dije un poco asustado ¿Dedonga?, suena a….. Señoritaaa le pedí por un urólogo no Proctólogo. ¿si?
- Haaaaa, Bueno, el doctor Vejiga esta libre, ahora le hago la ficha y lo llaman, ¿me permite el carnet, por favor?
-Gracias es usted muy amable (y algo sorda pensé pero no le dije nada), si era para Gloria estaría feliz en dedolandia, pero para el locopepe, ni ahí…
-Me senté tranqui a esperar, abrí mi mochila, saque un libro y las gafas (porque no veo un pomo) y espere unos 40 minutos, menos mal que estaba libre de pacientes el tordo.
-Me llamaron por el numerito, si ya se, tengo nombre y apellido, pero en las consultas medicas soles ser un numerito y una ficha.
-Buen día (me dijo el doc. con cara de orto, y desparramado en su silla con pocas ganas de atender boludos incontinentes)
-Buen día Doc.
-Cuénteme que le anda pasando.
-Nada raro tengo buen humor, me río bastante y me meo.
-No entiendo, me pregunto, es de Huracán ¿y todavía se ríe?, se van al descenso señor.
-¿Queeee? ( ha gueno, pensé, tamo de la gorra, tamo, soy bostero, ¿Qué tengo yo que ver con el Globo?, ayer domingol, le metimos dos al gallinero, en realidad uno en contra del arquero de la selección y además se retiró el titán con un golazo, como corresponde al estilo Martín pescador y casi los mandamos a la B)
-El libro de tapa azul, ese, es de Huracán.
-Nooo boludo, es Huracán en la Garganta, le dije y se lo mostré.
-Lo abrió, miro la contratapa y me pregunto de que era, porque tiene un comentario de un escritor famoso pero con un corazoncito y una foto de una pareja de viejos adentro.
-Le respondí que de cuentos cortos, literatura urbana.( y pensé pero no le dije que por ahí era una foto de su madre metiéndole los cuernos a su padre, pero me pareció un poco agresivo y me quede en el molde)
-¿Y, es bueno….?
-Depende del sentido del humor que usted tenga, si es acido si, si es de humor pelotudo, no.
-Pero la mina esa de la solapa, ¿es la que escribe?
-Aja, esa es la madre de la Emilia.
-¿ Y quien es la Doctora Emilia que lo derivo?(pregunto desconcertado y con cara de boludo como plato de ñoquis)
-La que te va a cagar a trompadas sino me dejas de joder pensé decirle, pero lo deje ahí nomás y le dije, una doc. que me mando al urólogo.
-Oka, me respondió y me hizo mear en un densitómetro para medir la fuerza de la orina, y ya que estaba aproveche para vengarme y le mee un poquito la pata de la camilla.
- Señorr, señorrr, adentro por favor, adentrooo.
-Haaa le respondí, disculpe me desconcentre un poquito(justo había visto un escudito de River en su agenda a un costado del monitor)
-Luego me mostró las conclusiones que saco su programa de densitometría y la conclusión era que estaba todo bien, y yo recordé que tomo mucho mate y me olvido de ir al ñoba. El Tordo me saludo sin darme la mano, obviamente y yo le pedí un guante de látex, me lo puse y guarde mi libro en la mochila, fui al baño riéndome, me lave las manos y me vine a contarle a la Emilia que: acá, en pepelandia no pasa nada que no sea una acumulación de mates en mis días francos del laburo y que la incontinencia solos se debe que disfruto cada uno de sus dislates literarios y que estoy tremendamente agradecido por ello.
-Sin otro particular, saluda muy atentamente. Un boludo Alegre.

Adriana Menendez dijo...

la semana pasada, blogger no anduvo muy bien que digamos y me borró algunos comentarios, como éste de mi amigo LOCOPEPE, y no me deja publicarlos otra vez, por eso lo copio a continuación. también borró mi respuesta, en la que le decía que las preguntas serían contestadas en su debido momento y le recomendaba ir a ver al médico porque últimamente se estaba meando mucho. de ahí que hoy me responda y me cuente su visita al médico.
comenario borrado:


“No podesssssssss, ya no se si lo mío es incontinencia urinaria por prostaisismo viejeril, o por mi imaginación voraz, porque me meo en serio loko.

La EMY hablando en dialecto “momia encorsetada”, genialllll que te repario, se que jamás podría emular semejante dislate, imposible, es hermoso y el gato negro atorrante y al que todo le chupa un guevo encima y obviamente se te caga de risa.

De todos modos no soy jermu así que nunca podría describir tamaña situación y aun así esperare obviamente el próximo capitulo(el 110 o subsiguientes) porque si, en el mejor de los casos y para bajar tanta tensión emocional, hubo o hubiera un chonguex que picara el anzuelo y lo llevabas de las pestañas al desagotadero, desearía(de puro porqueria que soy) conocer su expresión de espanto al ver en la mesa de luz el gel que sobro de la encremada para que entre el fatídico vestido con corset y the toy de 3 pilas grandes(que te regalaron onda bromistas)las chicas para tu cumple en junio del año pasado) esperándolo para “jugar un ratito cada uno”, porque todo bien, BB, ¿viste?, pero ahora me toca a mi, date vuelta un ratito y relaja el esfínter, juaaaaa

NOTAS:
1-tus amigas NO son amigas, son Ángeles de la guarda dendenserio

2-¿De que color y tela era el vestido?

3-¿y los zapatos, nuevos o flamantemente usados y cómodos para no volver en pata, con el talón sangrando y algún dedo ampollado y rengueando al bulin?

4-¿Tanga hilo dental o medibacha sola para que no se marque?

5- La cartera: ¿al tono y pequeña, onda las llaves, los puchos y el celu?

6-¿Quién dijo que las mujeres son mas chusmas que los hombres?, porque ninguna te pregunto todo esto, aun? juaaaa"

francisco medina dijo...

cirugia plastica

cortar la piel y recoserla
estirar los musculos
cercenar las venas
achinar los ojos
subir los senos
ser una mujer falsa
¿me hara feliz?

¿ y quien hara la cirugia plastica
de mi alma
de mi memoria
de lo que mis ojos han visto
de lo que mis labios han reido
de lo que mi ser ha presenciado
con su existencia en el tiempo?

tal vez la anestesia
se estienda a los recuerdos
y pueda adormecer
la imagen de los amigos muertos
de los que sin haber llegado
a la mitad de la lucha
sucumbieron
de los que encallaron
de los que partieron

¿que clase de cirujia
me puede hacer desandar
lo andado?
¿me hara feliz hacer de mi cuerpo
una mentira
porque no corresponde a mi alma
a lo vivido
a lo gozado
a lo sufrido?

no creo
creo
que la unica cirugia
es el amor
a la vida
a lo simple
al impudor
de llevar con sencillez
las marcas dejadas en el rostro

por las lagrimas de las batallas perdidas
la sonrisa burlona
de las batallas ganadas

y en el bientre
y en los senos
el honor un poco placido
de haber gestado
de haber dado a luz
de haber hecho el amor
con ganas
y sin ganas
creo
¡si! firmemente creo
que no hay mas cirujia
que el amor a vivir

mcm cali

Adriana Menendez dijo...

buen poema, FRANCISCO. de todos modos, la emilia jamás se hará una cirugía, ella prefiere que se le caigan las tetas antes que le rompan los músculos.