miércoles, 1 de junio de 2011

La Emilia 113: Fumar es un placer, sensual, embriagador... y no me rompan más las bolas.

Sabía que no iba a ser un día fácil. En estos tiempos de corrección política a ultranza, de tolerancia ilimitadamente hipócrita, de no poder decirle pelado a mi amigo por miedo a que me denuncie porque él se considera una persona con capacidades capilares diferentes; en estos tiempos, señores, yo fumo. Y era el día libre de humo. Día en que los periódicos llenan páginas enteras con fotos a color de pulmones podridos y en que muchas personas se convierten repentinamente en policías de la salud, supongo que para evitar pensar en sus propias cagadas. A ver, nadie va a dejar de fumar por ver fotos desagradables o porque le rompan las pelotas. La verdad, los terroristas del pulmón blanco me tienen recontra podrida, pertenecen al mismo genotipo de los que se indignan con los balleneros japoneses pero le compran un caniche toy al nene de dos años para que juegue. El otro día uno estos especímenes me dijo, “Te vas a morir”. “¿Y vos quién sos? ¿Highlander, boludo?”, le contesté. Te miran mal, te soplan y te bufan en la cara, te hacen abanico con la mano, maleducados del orto. Harta de que estos guardianes de bronquios ajenos, fanáticos, santos del oxígeno, me miren con cara de ‘ahí va la portadora de metástasis’. “Por favor, me hace mal el humo, ¿podés tirarlo para el otro lado?”, me dijo otra que eligió sentarse en el mismo banco de la plaza que estaba yo fumando. “Y a mí me hace mal el aliento a vaca podrida que tenés, ¿podés hablar para el otro lado?” Por suerte, se levantó y se fue. Y en este día difícil, en el que una trata de que no se le salga la cadena cada dos minutos, me pasó lo peor. Camino por la peatonal entre una clase y otra y se me cruza uno de esos seres detestables, pintarrajeados, mudos, inútiles convencidos de que hacen arte mientras juegan a un dígalo con mímica berreta. Sí, me crucé un mimo. Pero eso no fue lo peor. El tipo se me acerca, con esa sonrisa de ternero con fiebre que suelen tener, se me para adelante, no me deja caminar, me saca el cigarrillo que tengo en la mano, pone una flor pedorra en su lugar y luego con las dos manos forma un corazón y hace como que me lo entrega. Lo emboqué. Punto. Acto seguido, me le trepo a cococho, agarrándome de sus rulos y al grito de “Devolveme el pucho, hijo de puta” no paro de darle piñas en la espalda. Un policía que andaba por el lugar, gentilmente me bajó tironeando de mi campera. ¿Y qué hace el pelotudito? Baja las comisuras de los labios y con el puñito de la mano se frota el rabillo del ojo como secándose las lágrimas. Entre cuatro me tuvieron que agarrar. Y el pibe mientras tanto se escondió detrás de una gorda (perdón, de una señora con adiposidades acumuladas) desubicada que me dice, “Él sólo quiere cuidar tu salud”. “Que se cuide el culo, porque si me lo vuelvo a cruzar se lo reviento a patadas”. Y ahí nomás, abrí la cartera, me prendí otro cigarrillo, me acerqué, le tiré el humo en la cara, y me fui. Abrase visto, pss.

Hace un tiempo, un morocho brazos de camionero, de esos que te critican a la cara y te adulan a las espaldas, me miró y me dijo “soy negro, de Boca y peronista, ¿y qué?” Parafraseándolo digo, me gusta fumar, me gustan las corridas de toros, no me cuelgo una chinchilla del cogote porque no me da la plata para comprarla, detesto a los mimos, las estatuas vivientes me parecen pelotudas, ¿y qué? Hoy es correcto no fumar, y a mí lo correcto, y los correctos, me tiene los huevos al plato. ¿Querés aire limpio? Andate a vivir a la montaña y de paso llevate a la concha de tu hermana para que te haga compañía. Lo que mata no es la humedad ni el cigarrillo, es vivir; y vivir, ya lo dijo un poeta, sólo cuesta vida.

5 comentarios:

ANI - AIM E CHIS dijo...

é brava la emilia, eh!!!, jajajajaja.

Leerlo = imaginarlo = vivirlo

Manuel Membreño dijo...

A mí también me cansan los terroristas del pulmón blanco. Saludos.

Adriana Menendez dijo...

y sí, ANI, es un poquito brava

es que son cansadores, MANUEL, como todo fundamentalista. beso.

huggh dijo...

impecable... ácido cross a la mandíbula hipócrita... saludos!

Adriana Menendez dijo...

muchas gracias, HUGGH, por pasar, por tus palabras y por recordarme esa frase de arlt que me encanta. saludos.