lunes, 18 de julio de 2011

La Emilia 117: A subir la colina (que espero que no sea de la vida porque no sé dónde mierda duerme la realidad)

Hay momentos en que una mujer de pronto se da cuenta de que hace días que no hace la cama, que la bombacha colgada en la ducha está reseca y hace como cuarenta y ocho horas que no se baña, que el jabón chorrea en la pileta, que hace mucho tiempo que no le pone la tapa al dentífrico, que en la heladera sólo tiene huevos rotos guardados en pocillos de café, un tupper con fideos con hongos y otro con restos de huesos de pollo. La luz roja se prende indefectiblemente cuando enciende la radio y deja la estación en la que están pasando a Arjona y, casi sin querer, canta la canción. Entonces, a esa mujer, que es Vero, tu amiga, tu hermana del alma, se le empiezan a ocurrir cosas que jamás pensaría en una situación normal. Como, por ejemplo, que la ciudad la ahoga, que necesita pasar unos días fuera, preferiblemente en las sierras y que por favor la acompañes. Ése es el problema de no saber qué hacer en estas situaciones, una empieza a hacer boludeces. Pero para qué estamos las amigas sino para hacer boludeces juntas. Allá vamos.

2 comentarios:

Locopepe dijo...

“La Colina”

También hay latas de durazno, peras y Ananas “La Colina”, con lo cual es posible que Vero estuviera dentro de una lata emocional, ahogada y al natural y una buena amiga (que además no va a dar clases de Ingles porque es tiempo de vacaciones de invierno), y arranca para donde haga falta a otra amiga, le clava un cuchillo salvador a esa lata urbana, rescata a la amiga y se van lejos por unos 10 días.

De todos modos la “normalidad” es solo una percepción subjetiva y acomodaticia de la socialización.

Al regreso, si no mejoraron las cosas de Vero, al menos tendrán la excusa que evitaron aquellos problemas por esos días fuera de la Gran Urbe, eso si, lleven abrigo, llueve y hace un tornillo ahí afuera, que mamita querida.

Por acá no las vamos a extrañar porque no se van del corazón, solo dejaran de comunicarse por unos días.

Y, vero; te re entiendo, solo que si me descubriera escuchando a Arjona, ahí si que no habría salida para mi. Aunque del horno dicen que también se sale, la cagada es encontrar la llave en la oscuridad y vos, por fortuna tenes a La Emilia.
Beso beso y buenas vacaciones

Adriana Menendez dijo...

¡con lo que le gusta el almíbar a La Emilia, LOCO! pero lo de arjona es grave, es un límite, por eso decidió acompañarla, imaginate. beso