martes, 26 de julio de 2011

La Emilia 118: Rutas argentinas hasta el fin (y hasta la reputísima madre que lo parió carajo también)

La insoportable levedad del ser. El coágulo cerebral que avanza. El trapo rejilla que te atrapa como una telaraña. El útero de mamá que te llama sin cesar. Todo eso junto. De golpe, de manera indefinible, intangible, indescriptible, te arrastra, te arrastra y… fuiste, todo eso fuiste pero perdiste. Se te transforma la cara y tenés todo el tiempo la misma sonrisa de idiota que la mina que conduce el programa “Cómo fabricar velas y jabones en casa”, como si tu máxima aspiración en la vida fuera que no se te queme el cheesecake. Tus amigas te preguntan ‘¿Qué te pasa?’; y vos, con tu mejor voz de pelotuda a cuerda, respondés, ‘Nada’, porque es verdad, eso es precisamente lo que te pasa. Nada. Absolutamente nada. Pero no nos vamos a poner aquí a hablar de semejante palabreja que le ha dado tema a tanta gente muchísimo más preparada y por qué no virola que una. Además, es vox populi que, cuando una mujer responde ‘nada’ a tamaña pregunta es que Houston tenemos muchos problemas. Cuando empezás a cantar alternadamente canciones de Arjona y de Silvio Rodríguez ya la cosa se puso seria. Ni hablar si te encontrás susurrando En el hospicio de Pastoral mientras te duchás. Se te da por cocinar pan o hacer mermelada de frutilla. Capaz que hasta plantás perejil o hierbas en una maceta. Cambiás los muebles de lugar. Comprás repollitos de Bruselas que, por supuesto, se terminan pudriendo en la heladera. Y la culpa avanza casi al mismo ritmo que tus pelos sin depilar. Hay minas que no han podido parar y hasta se llevaron a la madre a vivir con ellas o le contaron secretos a la cuñada. Ahí las consecuencias son desastrosas. Bueno, a Vero se le ocurrió ir a las sierras porque el cambio de aire le iba a hacer bien. Casi le propongo que alquiláramos un tubo de oxígeno pero me pareció que lo mejor era acompañarla. Armé la valija con lo que supuse podría llegar a necesitar en las sierras (luego me daría cuenta de que no tengo la más puta idea de lo que se necesita en las sierras, pero ese es otro tema) y la pasé a buscar todo lo temprano que mi organismo me lo permite. A las once de la mañana le toqué el timbre y salimos onda Thelma y Louise por las rutas argentinas. No encontramos un Brad Pitt ni por putas y por suerte un precipicio tampoco. Digo por suerte porque a la vaca número cuatro mil que vi el impulso suicida comenzó a apoderarse de mí. Pero me controlé, y llegamos sanas y salvas a ese maravilloso lugar donde pasaríamos tres infinitos días rodeadas de un aire puro que yo sabía desde un principio me iba a pudrir los pulmones y, lo que es peor, el cerebro. En breve, el relato diario.

4 comentarios:

Sergio Oms dijo...

Emilia, te sirvieron los conos urinarios descartables? Escribí a esas páginas que te mandan muestras gratis y me acordé de que viajabas. No da para agacharse entre tanto cardo. Después contame que se siente mear parada! Besos

Sergio Oms dijo...

Replico el mensaje de la Mari. Te manda muchos besos.

Emilia, espero que te sirvan los conos urinarios descartables que te mandé. Me los mandaron de esas páginas de muestras gratis y me acordé de que viajabas. Imaginate, no da para agacharse en pleno monte con tanto abrojo suelto. Después contame que se siente mear parada. Marisa

Locopepe dijo...

Y encima de tan nada en esos días de rutas, sierras, vacas ajenas y ese no se que del aire puro y frío del campo que se te mete hasta en el tuje, todavía falta más y es:
¿Teacher, como le fue en las vacas?, pregunta obligada al regresar a dar clases La Emilia, y ahí si, un tubo de oxigeno para respirar profundo y no matar a algún boludo/a de esos felices por nada que van por la vida con su nada a cuestas sin darse cuenta que su vida es una nada del orto y que tampoco van a aprender una mierda de ingles yendo a clases una vez por semana 45 minutos.

Y a respirar hondo, poner cara de nada, sonreír aunque sea maléficamente y decir bien, lo pase bien, descanse, no hice nada.

Y acto seguido, análisis del subjuntivo del verbo en la frase: “anda a cagar pelotudo/a”, pero en ingles please.

Y, al terminar el tiempo del laburo, llamar a Vero a ver que onda con su día y con su vida, porque una amiga en serio esta en crisis y aunque ante el avance de los cardos diga que es al pedo depilarse en invierno, y que si no le miran las tetas menos le van a mirar las gambas, contarle que una nunca sabe por donde va a saltar la libre y quien te dice, en una de esas..

Pasar, compartir un par de copas de Baileys Irish Cream y frenar esa metástasis emocional, antes que a Vero se le ocurra llevarse a la vieja a vivir con ella, y a la mierda la privacidad y la libertad de comerse a un chonguito al paso de vez en cuando sin tener que ir a un telo(cosa mas deprimente que eso imposible) o le de por fin las razones a la cuñada para que diga después, en algún tiempo: viste, viste, yo sabia, nooo, si esta es una también….
Y ahí la despelleje, pero no cuando ande malcomo ahora(eso es fácil), sino cuando ande bien y esta etapa de mierda pase. Porque esto también va a pasar decía Diógenes el filósofo y su perro le respondía: Si, claro, el tema es que duele ahora.



Porque me dejan pensar
En toda esa gente humana
Y después, para jugar,
Hasta me atan a mi cama.

En el Hospicio. Pastoral

Adriana Menendez dijo...

querido SERGIO: decile a marisa que, gracias a dios, la emilia no recibió nada porque no me quiero ni imaginar las cosas que podría haber dicho al recibir tamaño regalo. beso.