lunes, 24 de octubre de 2011

Paredes, sólo paredes.

una jirafa destartalada;
un sillón de mimbre,
trono de una muñeca tuerta;
papeles papeles y más papeles;
un póster de Chaplín que te mira
y te entiende;

tazas de café cascadas;
mapas con nombres
que ya no existen,
que sólo ayudan a perderte aún más;
destornilladores que hace años
no desatornillan absolutamente nada,
salvo hoy tus entrañas.
Cuarenta y tres años para dejar atrás
y, al mismo tiempo,
llevarse en la mochila.