jueves, 10 de mayo de 2012

Campanella, el pochoclo y el embole.

“El cine de ahora no me gusta mucho. (…) Hay una búsqueda de la pegada del fin de semana, sólo eso. (…) Los que tienen pretensiones artísticas son los peores. El cine de artista, para mí, perdió todo contacto con la realidad, con los sentimientos, con la gente. Entonces, la industria se divide entre el pochoclo más banal y el embole más absurdo. (…) Habemus papam… me pareció un comienzo genial, una historia super interesante. Estaba entusiasmado cuando de repente veo que la película se desbarranca en una estupidez total, vuelca. Lo que pasa con esa película me parece muy gráfico de lo que pasa en general con el cine. (…) Creo que la gente se hartó de ver cosas frías, que no la representan, de ver pajas mentales de cineastas. (…) Las series yanquis… generalmente están mejor escritas, tienen personajes más reales, finales menos esperables y además son moralmente más ambiguas, lo cual las hace más interesantes. No son los grandes relatos pero al menos están contando una historia con gente más real y, fundamentalmente, lo mejor es que no hay un director atrás que diga ‘yo les voy a mostrar a todos que gran director que soy yo’. (…) Yo creo que es cierto eso de que la gente constantemente quiere recibir información y estímulos nuevos y por eso busca cosas todo el tiempo, pero eso es porque la mayoría de las cosas que reciben son un embole. Si lo que ves no es apasionante, no te interesa, no estás recibiendo algo nuevo, sólo reciclado. Por ejemplo, con las comedias de Hollywood se ve claramente que no hacen reír a nadie.”
de la entrevista a Juan José Campanella, publicada en la revista 7D el 6/5/12

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