jueves, 29 de mayo de 2014

Indecible


la camioneta retrocede y se escapa
veloz en la negrura
ella se marea
los pies muy embarrados
antes de levantarse
una risotada que retumba
detrás de la vieja cortina de tiras
que está quieta
incapaz de mirar
como el papá enmarcado
como la niña que plancha
como la llave que no encuentro.
No es fácil morir a otros.

1 comentario:

Jorge Curinao dijo...

Como cuando el silencio es posible
y las palabras empiezan a temblar.