miércoles, 30 de julio de 2014

Jodid@s 2: Equivocado


hola Luis Alberto soy Renata, escucha
equivocado, contesta
le hubiera gustado ser más amable con esa voz amable
pero sólo eso, tibio
apenas puede consigo mismo
en la calle, volviendo a casa,
como si le hubieran dado un mazazo en medio del pecho
se sienta en el cordón de la vereda
estira las piernas
prende un cigarrillo
se queda como olvidado
total,
los demás lo olvidaron primero
ni su nombre recuerdan casi
ni su mujer Nancy casi
lo llama Cuqui
apodo ridículo
de puto casi
una vida convertida en un simple y complicado casi
una casi vida
un casi trabajo
un casi sexo
un casi nombre
Jorge Barragán se pierde en una maraña de pensamientos contradictorios
decida caminar
sólo caminar
entra a un bar
y a otro
y a otro
en el último hay música y baila
conoce a Micaela y a Clara
estudiantes de medicina
los tres alegres desconocidos
levantan brazos, mueven caderas, cantan,
se sacan infinidad de fotos
ellos, la música, la transpiración compartida, las vueltas,
las pastillas que le convidan
los tres en el baño y las dos para él
y otra vez piensa
se convence
él casado, dos hijos, un auto, un departamento en Belgrano, apolítico
merece esa noche
él, que colecciona muñequitos Jack, que se emocionó con el tiro de Favaloro, que soportó que Nancy le tirara todos los Gráficos sin sucumbir a la urgencia de matarla
merece esa noche y más
cuando deja de pensar las chicas no están
vuelve a la calle y a sentarse en el cordón
a juntar coraje para volver
porque está condenado a volver
pero esta vez va a ser la última
volverá y se irá
la fatiga abunda, pero el fin hay que comunicarlo
no soporto más esta vida mediocre, este matrimonio tibio, como un equivocado, esta casa cansada en la que hasta los muebles parecen necesitar vacaciones, no me alcanzan todas las maneras en que decís quererme, necesito más, necesito aire, comprendeme, tengo que encontrarme conmigo mismo de una puta vez, entendeme, vos sabés cómo me crió mi mamá, hice lo que puede
le dice y le cuenta todo todo todo
sos un pelotudo irremediable, Cuqui, le contesta Nancy
te pensás que sos el único, cincuenta y dos años tenés, tu mamá se murió hace quince y todavía le echás la culpa, si le contás tus problemas a Freud el tipo se pega un tiro para no escucharte más; necesitás aire, te prendo el ventilador; querés irte, andate tranquilo, nosotros nos vamos a arreglar perfectamente
y Jorge Barragán, se queda, por supuesto.


jueves, 3 de julio de 2014

Jodid@s 1: El numerito


Renata, treinta y ocho años, hace pis en el bar de la esquina
no sin antes pedirse un agua sin gas
baño exclusivo para clientes
cualquier cosa menos no cumplir las reglas
cualquier cosa menos interesada
cualquier cosa menos maleducada
las líneas amarillas están para no cruzarlas
ni pisarlas siquiera
le enseñó mamá
en el trabajo de tan ocupada se olvida
de hacer
la cartera colgada del cuello
sentada en el aire
equilibrio frágil innecesario e inútilmente peligroso
ve el papelito rosa desteñido pegado en la puerta de postales
soy Luis Alberto, hago tus fantasías realidad. llamame.
la cabeza ligeramente inclinada
la boca levemente entreabierta
se distrae y cae sentada
por suerte no está mojado
fotos muchas fotos desfilan
repleta de momentos extrañísimos
y muy lejanos
el extravío fue siempre su problema
llamame
simple
duda
se puede contagiar
le puede gustar
no piensa más
hola
escucha y corta
no es una voz rota qué suerte
ya son demasiados
los pensamientos rotos
los objetos rotos
las personas rotas
redial
hola
vuelve a cortar
palabras presas gritan solas
en algún lugar del estómago
no esta vez no, basta
basta delosdemás basta depreocuparse basta deloqueven basta deloquedejandever basta deloquedicen basta deloquenodicen bastadebasta bastabastabasta
basta mamá sobre todo
tercer hola
sensual caliente invitador pecaminoso rojo
pinchazo de electricidad
hola Luis Alberto soy Renata
dice con confianza e intimidad
equivocado le contestan
y corta por supuesto
a ver si se dan cuenta
el teléfono otra vez a la cartera
la cartera otra vez al hombro
la bombacha otra vez donde tiene que estar
sale del baño y del bar
la cara caminada
las manos sin lavar
de vuelta a su vida
de reloj pulsera
de pesadillas con cajones
de líneas amarillas
tal vez otro día