viernes 20 de noviembre de 2009

Un tal Roberto.

“Sobre su cabeza gira un círculo pesado. Son sus ideas. Adentro de su cabeza un círculo más pequeño rueda también con un ligero balanceo en sus polos. Son sus sensaciones. Sensaciones e ideas giran en sentido contrario. A momentos, sobre las encías siente el movimiento de sus labios, que fruncen impaciencia, cierra los ojos. La cama, (…) y el balanceo lento del círculo de sus sensaciones la sumergen en un abismo. Cuando el círculo de sensaciones se inclina, entrevé por encima de la elíptica el círculo de ideas. Gira también un vértigo de espesura, de recuerdo, de futuro. Se aprieta las sienes con las manos y dice despacito: ¿Cuándo podré dormir?”

  

de Los lanzallamas, de Roberto Arlt.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Preparando la Máquina...



“¡Arteche y la puta madre que te parió!"
Puteada inmortalizada por el actor Federico Luppi en su papel de Bonifatti Carlos Teodoro en la película Plata dulce.




“Volveré y seré millones."
Frase atribuida a Eva Perón.




martes 17 de noviembre de 2009

La Emilia 34: Las olas y el viento ( y un zucundúm de la hostia)


El viaje en el mini bus que se compraron para poder transportar semejante cantidad de personas y cosas fue un verdadero placer… Sólo tuvimos que parar unas cinco veces: porque uno de los mellizos vomitó, porque el otro se cagó y hubo que cambiar esa arma química llamada pañal, porque la de nueve tenía sed, el de siete hambre y la de doce quiso ir al baño porque no le alcanzó con ir las otras cuatro veces que habíamos parado. Siete horas con reguetón de fondo después llegamos a la casa de veraneo que queda a trescientos cincuenta kilómetros del lugar en el que viven. Al hombre de la casa casi no lo vimos en los tres días que estuvimos allá. Apenas llegamos se fue a jugar al golf y estuvo todo el día dándole a la pelotita. Qué tipo raro el que inventó el golf, me lo imagino sentado mirando la lontananza y pensando “voy a inventar un juego en el que haya que pegarle a una pelotita diminuta con un palo y meterla en un agujero pequeñito que esté a ochocientos metros de distancia”, bastante enfermito la verdad. El marido de Luisiana tiene como frase de cabecera eso de que “el deporte es salud”, y con ese latiguillo enferma a los demás. Convengamos en que también lloró con la muerte de Favaloro y fue a todas las marchas de Blumberg. Es decir, no entra en la liguilla de mis amigos. Mientras el señor jugaba su deporte favorito, nosotras llevábamos a los niños a la playa. Hicimos un promedio de trescientos castillitos de arena por día. En un momento en que los mellizos estaban tratando de comerse un caracol que habían encontrado enterrado, el de siete y la de nueve se peleaban furiosamente por una pelota y la doce gritaba “cállense pendejos, mamá hacé algo” como si tuviera un megáfono incorporado en su garganta, Luisiana, mirando el horizonte, dijo “te juro que a veces me siento superada y no sé qué hacer”, y yo, también mirando el horizonte, contesté, “Matalos, es la única solución posible”. Aprovechando que no había ningún ecologista cerca, apagué el cigarrillo en la arena, e inmediatamente después nos paramos para construir el castillito número trescientos uno.
                                                                                                            


 

jueves 12 de noviembre de 2009

Rabia.

“Thirty seconds after you’re born you have a past and sixty seconds after that you begin to lie to yourself about it.”


Nuala Fitzgerald en el papel de Juliana Kelly en The Brood (1979), de David Cronenberg.


(“Treinta segundos después de haber nacido tenés un pasado, y sesenta segundos después comenzás a mentirte sobre él”.)

 

martes 10 de noviembre de 2009

Rodolfo Enrique Fogwill.

... aunque uno adscriba cada vez más a la idea de que narrar no es más que un medio de llamar la atención, soltar un aliento y escucharse. Siempre el tema es la lengua, ese órgano anfibio que suele salir del cuerpo para gustar, explorar y significar, y que en las “lenguas" latinas presta su nombre para referir al lenguaje, otra entidad que vive adentro y afuera.
Las novelas se escriben, algunas se publican, algunos llegan a leerlas y con el tiempo se las olvida. En ellas todo puede estar en juego salvo la vida humana. Fuera de la política y de la milicia, no hay imbéciles más soberbios que los escritores. (...) Nada protege a los lectores. El autor siempre consigue una entrega paciente a la ilusión de algo y una sumisa obediencia a la extorsión de lo inevitable.


del prólogo escrito por el autor para la segunda edición de su novela Vivir afuera.

lunes 9 de noviembre de 2009

La Emilia 33: Los excéntricos Luisianos.

Yo me pregunto… tantas cosas me pregunto, pero bue… Mi amiga Luisiana, la que hace unos meses tuvo un virulento ataque de histeria insaciable porque pensó que su marido le metía los cuernos y después no pasó nada, (ni con el esposo, ni con los cuernos, ni con la secretaria, ni con la histeria) y cuando llegamos a la casa con Vero a las tres de la mañana ya se había tomado la pastillita y nos dijo que había “over reaccionado” (Luisiana no puede parar de mezclar palabras que llegado a un punto sólo ella entiende), siguió haciendo cheesecake y construyendo junto a su maridito el Taj Mahal del amor. Una es una chica moderna y sabe que es imposible que alguien quiera acostarse toda la vida con la misma persona, es una ferviente defensora del amor libre, cree que todo es un mandato cultural y/o religioso y hasta entiende que la infidelidad sea casi necesaria para darte algo así como un equilibrio psicológico, entonces, cuando lo cruzás en los cumpleaños ponés tu mejor cara de vaca atada y domesticada. Aunque una tampoco pueda evitar mirarlo y, sin emitir sonido, decirle “volvés a hacer sufrir a mi amiga y hago todo lo posible para que te corte las bolas y las cuelgue del arbolito de navidad o, en su defecto, invite a los vecinos a comer criadillas al horno con salsa de puerros”. Y así todo sigue corriendo más o menos por los carriles habituales. Para una, y para ella, el maridito y sus cinco niños. Sí, cinco. Yo no entiendo, te juro. No me vengan con que una persona decide tener tamaña cantidad de hijos por amor. No tengo dudas de que la persona que hace eso tiene una irremediable tendencia al suicidio, no se anima a calzarse la 38 en el paladar blando y en consecuencia decide tener muchos niños para entretenerse y no pensar, qué sé yo, si no no se explica… Una de doce, otra de nueve, otro de siete y los mellizos de dos, oh my… La cuestión que ella, su maridito y sus cinco niños se iban un fin de semana a la costa y me invitaron; últimamente soy un imán para invitaciones tentadoras, me llueven propuestas desopilantes todo el tiempo, supongo que la gente debe de pensar que como no estoy en pareja, estoy sola, me aburro, y por ende siente un deseo irrefrenable de entretenerme. Lo que más me revienta es esa cara de compasión con la que me miran, toda una invitación a la trompada feroz… Fui muy diplomática. 

“Ni en pedo, Luisiana”, le dije. “Dale, te va a hacer bien”. “¿El qué me va a hacer bien? ¿Hacerme el harakiri con elúltimo modelo de Power Ranger, intentar matarme cortándome las venas con uno de los accesorios de Barbie, o atragantarme con la pasta frola que seguro vas a hacer mientras tu hija mayor nos deleita con “La vecinita tiene antojo” a todo volumen a las dos de la mañana?” “¿Por qué no te copás y me venís a dar una mano?” Eso es otro cantar, como soy The Queen of Boluds si me hablan de frente no puedo negarme. Y allá partimos, a pasar un fin de semana tan entretenido como el noveno concurso internacional de estatuas vivientes…

lunes 2 de noviembre de 2009

Don Raúl.

“El hombre porteño (...) es hombre de pocas palabras, que calla sin otorgar, hombre que se resiste a destruir la unidad de sus sentimientos y de sus preocupaciones y a envasarlos en esas estrafalarias cajitas llenas de traiciones que son las palabras. Las palabras son juguetes peligrosos. El porteño las manipula, las baraja, se divierte con ellas, le gusta oírlas tejidas en frases, pero él no las emplea como mediadoras de asuntos importantes, es decir, no las emplea para clasificar a sus semejantes, al hombre. Con un cuidado inconsciente y sorprendente, evita anatemizar las personas, lapidarlas con adjetivos irrevocables. Sopesa las acciones y no los ejecutores. De preferencia, dice: “Jugó bien" y no “Juega bien". “Fue generoso" y no “Es generoso".


de El hombre que está solo y espera, de Raúl Scalabrini Ortiz.

viernes 30 de octubre de 2009

Máquina de Arte.

Propuesta interesante la de poner una ficha en una antigua expendedora de cigarrillos y sacar una pequeña obra de arte.  Se le ocurrió a la gente de Vía Postal hace unos años.  Y hace unos meses convocaron, junto con el Centro Cultural Recoleta, para una muestra con motivo del Bicentenario. Mi amiga, la Mori, la misma que me insistió para hacer un blog, (con la que recomiendo que se pongan en contacto porque se está lanzando como agente cultural y es un fenómeno) me convenció y me presenté. Y me eligieron. La serie se llama “Vidriera irrespetuosa”. La idea es unir una frase muy reconocida con imágenes de personajes o hechos que aparentemente no tengan nada que ver entre síEstos son los dos bocetos que mandé:

“La base está".



“No habrá ninguna igual. No habrá ninguna".



Ahora a pensar nada más y nada menos que otros cincuenta!!

jueves 29 de octubre de 2009

La Emilia 32: Puedes dejarte el sombrero puesto (y, en realidad, el resto de la ropa también)

“Decime, ¿no dijiste que estar enamorado es querer hacer feliz al otro todo el tiempo?”. “Sí”, le contestaron. “Entonces, ¿por qué no te vas a la mierda? Vas a ver lo feliz que me pongo”. Y… Vero cuando se enoja es brava. La prima se volvió al campo pero, pequeño detalle, se olvidó de decirle que se iba al muchachito con el que vivió una profunda historia de amor de tres días. Y tanto llamar a lo de Vero para saber algo de la prima, se terminó enamorando perdidamente de mi amiga. Lo conocemos poco, pero sí estamos seguras de que es enamoradizo el chico. También sabemos que pretende convertirse algún día en un intelectual porque lee todos los domingos la columna de Beatriz Sarlo en la revista Viva y porque no le gusta el fútbol y aprovecha para ir al super cuando juega Argentina porque no hay nadie. Lindo, pero chiquito, en demasiados aspectos. “Qué levante tu prima, eh.” “¿Viste? Bueno, igual convengamos en que le viene bien todo lo que se presenta.” “¿Será que es gauchita porque es del campo?” “No sé, boluda, una vez escuché que hay distintos tipos de libido, ella lo tendrá plástico, qué sé yo.” “¿Plástico? ¿Existe eso? Cagamos, yo creo que lo tengo atrofiado.” “¿Querés a la noche venir a casa a comer una pizza?” Cortamos y me quedé pensando en los distintos tipos de libido. Yo no sé si atrofiado no será mucho, pero estresado lo tengo seguro, no… tampoco, lo tengo pensador… ese es mi problema, mi libido piensa mucho y de tanto pensar se vuelve indiferente. Pobrecito, está un poco afligido en realidad. Tampoco tengo de qué quejarme, siempre me moví más o menos dentro de los carriles habituales… aunque no me vendría nada mal cruzar alguna que otra línea amarilla cada tanto. Veré que hago en el futuro. 
Total que no me voy a andar preocupando tanto por lo que va a pasar, si no, me pierdo lo que está pasando ahora, que es… nada, la puta madre. Soy una especie de película mal subtitulada, mi cerebro dice una cosa, mi boca otra y más abajo se lee algo totalmente distinto y, lo que es peor, últimamente he estado rodeada por mucho analfabeto. Mejor, me dejo de joder y me empiezo a preparar para ir a lo de Vero. Nos tomamos unas cervezas y hasta por ahí brindamos por la prima y todo. Ahijuna. 

lunes 26 de octubre de 2009

Humano, demasiado...


Siempre sucede como con Aquiles y Homero; uno tiene la experiencia y el sentimiento vital, y el otro los describe. Un verdadero escritor no hace más que poner palabras a la pasión y a la experiencia de otros; es artista porque es capaz de adivinar muchas cosas partiendo de lo poco que ha experimentado.


de Humano, demasiado humano; de Friedrich Nietzsche.